Una cosa es segura, el silencio (o de lo que debe ser un periodista)

No es periodista aquel que tan sólo sabe escribir, o bien informar a las personas para las que escribe; ser periodista en entender el silencio, entender que dentro de cada frase hay algo detrás.

Ser periodista es aquel que conoce que su verdad no es la total, y que cada persona tiene una tan importante como la suya. Ser periodista es comprometerse con la justicia, como el médico se compromete con sus pacientes, o el del pastor con sus ovejas.

Periodismo no es una profesión, es una forma de vida. Ser periodista cambia la visión que se tiene del mundo, y hace entender que para mejorarlo se debe intentar mover sus bases, equilibrando los balances de poder. Nuestro trabajo, la calidad del mismo es lo que puede cambiar lo que nos rodea, y por ende, cambiar el mundo.

Como los artistas, los periodistas rara vez son reconocidos en su momento. Nuestra obra, en muchos casos diaria, es un muro construido con ladrillos de letras, que sólo largo tiempo después de su inicio será visto. Y queda en nosotros construirlo lo más fuerte posible para que los vientos de la desidia, la mentira, la codicia y la envidia no lo derriben.

El periodista no es (o no debe ser) la noticia, ni mucho menos quien la construye. El periodista es el diente de un engranaje que mueve la máquina del mundo, un engranaje que está justo entre los factores de poder y la sociedad; y por tanto una pieza fundamental para equilibrarlos.

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