La gente inteligente usa un lenguaje sencillo

“El entrerpreneur ha fallado con su producto porque su MVP tenía muchas features; por eso no puedes iniciar un proceso de funding sin antes iniciar un proceso de Product Hacking, imprescindible en todo Growth Hacking…es básico hacer un buen Customer Development y hacer un buen uso del presupuesto de marketing y acertar con el time to market y el producto”

Ya lo sé…estás que no te lo crees. No sabes qué coño te he dicho en el párrafo anterior. Pues está sacado de un texto de un ‘formador’ en startups y emprendedores, con muchos seguidores y que da lecciones a lo largo y ancho de España.

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Cada vez lo tengo más claro. Si no has entendido algo ése es el objetivo: no entenderlo. Esto se hace para crear una barrera donde no la tiene que haber. El uso de este tipo de lenguaje tiene básicamente dos fines para quien lo usa, o eso cree: 1) mostrar lo que sabe (quizás había que puntualizar y decir que mejor, lo que ha leído del tema y cómo ha sacado de la chistera un pitch, otro vocablo que no quiere decir más que… mi rollo o cuento chino, dependiendo de lo que estés contando) y 2) si quieres saber más, pasa por caja…mi curso, mi libro, mi charla, mi blog, mi canal de You Tube, sígueme en Facebook y en Twitter y, como se decía en Pretty Woman: ‘hazme la pelota…más, más…”

A veces estas cosas funcionan, quien sabe. Pero muestra una vez más a lo que me refiero cuando hay una Burbuja Emprendedora en España: todo un microcosmos en torno al mundo del emprendimiento que mete miedo. El postureo, el paripé, el uso de anglicismos, …ese estilo de vida que se asocia a emprender: moderno, tecnológico, cool, urbano, creativo, libre… Nos lo hemos montado bien, en España pasamos de odiar a los empresarios (cuando ya tienen nóminas que pagar y son unos explotadores malísimos) a poner un pedestal a este nuevo estilo de vida tan chulo. El problema es que cuando rascas los fundamentos fallan. Pero de eso me dedicaré otro día. Hoy quiero hablar de la comunicación, porque para mí es una tarjeta de presentación y, hasta una forma de pensar, de relacionarte, de ser inteligente, sobre todo emocionalmente.

El título del post se lo debo al brillante Vala Afshar, que siempre me hace pensar con sus frases muy concretas.

Me gustaría recordar una de las conversaciones que mantuve con el gran Enrique Alcat, antes de su muerte, hablando sobre su pasión y especialización, la comunicación, me decía:

“Lo importante no es demostrar lo mucho que saben los médicos, los abogados o los economistas para sus propios gremios o compañeros, sino para quienes son los receptores de esa comunicación que a veces es sólo transmisión de información.

Yo recomiendo siempre utilizar un lenguaje sencillo, ese que entiende todo el mundo, de sujeto, verbo y predicado y que cuando hablemos lo hagamos pensando en un niño de 15 años porque si lo entiende él, lo entendería cualquier otra persona.

Existen otros foros donde sí se puede utilizar lenguajes técnicos y de mayor nivel, sin duda, pero a veces no sabemos que el secreto de la comunicación pasa por escuchar y conocer la audiencia a la que te diriges.

Yo recomiendo siempre resumir, sintetizar, simplificar y, en según qué caso, hablar casi como en titulares periodísticos”.

Me da igual a qué te dediques, y lo que vendas, la comunicación es, con ABSOLUTA seguridad, más del 70% de lo que va a pasarte (como decía Peter Drucker). Porque la comunicación es todo…sino que se lo digan a los tipos de Hawkers lo bien que se lo están pasando por tener socios ‘guays’.

Si los físicos sólo hablan para físicos se están desperdiciando millones de ideas que los físicos pueden transmitir y el resto de personas formadas en campos distintos pueden reutilizar para abordar alguna de sus inquietudes. Si no hay comunicación entre disciplinas no habrá una verdadera absorción de nuevas ideas, nuevo conocimiento y resultará muy difícil generar verdadera innovación.

No es baladí cuando en los programas de ingeniería en el MIT ya se están incorporando a profesionales de humanidades; o que filósofos sean los que estudien con mucho detalle el método científico y su lógica; o que los estudiantes, independientemente de su campo de especialización, dediquen o no muchas horas a comunicar sus ideas, a debatirlas y a defenderlas. Para ser un verdadero profesional, considero que se necesitan, precisamente, muchas habilidades comunicativas. Mucha capacidad para hacerse comprender, para transmitir y a la vez destacar.

Ante dos profesionales igualmente capacitados, siempre nos quedaremos y nos fijaremos en quien es capaz de explicar mejor sus ideas, sin usar tecnicismos y sin crear fronteras imaginarias entre las personas.

Existen muchas fronteras que no vemos y que limitan nuestra capacidad de crecimiento. Cuando los ingenieros de una empresa no son capaces de hacerse comprender por los comerciales, y viceversa, tenemos un problema. Cuando el abogado no es capaz de comprender el trasfondo de un problema técnico, tenemos una debilidad para plantear soluciones legales a ese problema. Cuando somos incapaces de comunicar una estrategia de cambio, será muy difícil que éste se produzca. Por todo ello, y como dice otro gran amigo empresario: “en el mundo de los negocios el PowerPoint es tan importante como la Excel”, es decir, el rigor, el análisis, la lógica hay que transmitirla; sino, sirve de poco.

En definitiva, la imaginación, la comunicación y la facilidad para establecer puentes entre mentes despiertas y diversas -en formación, en ideología, en cultura-, son los ingredientes básicos de la capacidad de crecer como personas en la sociedad del conocimiento.