Qué bueno!
juanRa Martín
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Gracias Juanra.

Entiendo lo que dices. Hablé de la ingeniería de la belleza como una aproximación modernista, por eso es “ingenieril”, porque como todo en el proyecto moderno es calculado, deseado y planificado.

Las aproximaciones de Desmet y la gente de la Design and Emotion society son parecidas. Algo más pop, si quieres, por el colorido y la actitud menos severa, más happy escandinava (Ikea, Abba, Ace of Base, ya me entiendes), pero si me apuras mucho más cuanti. Al final, felicidad -que no belleza- de diseño.

Si me preguntas, te diré que el diseño de la felicidad me parece de lo más triste que puede haber. Puede que hasta totalitario, en un sentido filosófico ¿Recuerdas el Soma de “Un Mundo Feliz”?

La verdad es que el enfoque de Norman me parece pobre, sólo un marco descriptivo simplón, sin plan de acción ni propuesta de ningún tipo.

Emoción y belleza, a lo que voy que me despisto, son cosas muy distintas. Relacionadas pero no siempre correlacionadas. Ni siempre causales. Cosas muy bellas pueden dejarnos indiferentes y cosas feas pueden conmovernos.

En la emoción suele haber siempre una referencia, una conexión con lo vivido. La muy jodida es difícil de diseñar por eso, porque no puedes diseñar el contexto vivencial de la persona. Casi todos los que lo logran bien lo hacen a través de una mezcla de sentidos, evocaciones y honestidad. No te se decir bien cuál es la receta pero sí que cuando te lo topas sabes que los cabrones lo han conseguido.

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