La calma tras la tormenta

Y no, tranquilos, no es un texto de lamentaciones o de amor, creo que el sentimiento adecuado es desasosiego, incluso una cierta agonía.

La clave en esta vida es la estabilidad, la calma que viene después de las tormentas, y aquí estoy asentado en la calma, como todo humano luchando por sus sueños y estudiando, aunque esto último menos de lo que debería.

Me despierto por la mañana con sueño, con unas inmensas ganas de abrazarme a la cama diez mil horas más y olvidar el despertador y lo que me viene encima.

Café por medio intravenoso como medida drástica para despertarme, eso sí,siempre después de una ducha. Comienzo a mirar al mundo con cierto optimismo a pesar de que sigo pensando que la cama sería un mejor destino que cualquiera que podría encontrar ahí fuera.

Y es que lo que quiero decir es que ya no ocupa mis mañanas, no enturbia el azul del cielo con sus recuerdos, la vida sigue y yo aferrada a ella he seguido, aprendiendo y mejorando ya que no hay otra forma de vivir y creo que no me va nada mal.

Me han besado mil miradas, me han abrazado otros labios y me han sonreído con el alma. Me he agarrado a imposibles y me he desmoronado como una lluvia de verano. Pero la mayoría de todos fueron sentimientos Cocacola Zero, se supone que debe ser idéntico pero todos reconocemos que no sabe igual.

Y te miras al espejo y finges que no pasa nada, pones tu media sonrisa de lado y vuelves a levantarte porque es lo único que te han enseñado, levantarte siempre una vez más de la que te caes. Y vuelves a repetir las mismas mentiras que te hacen resurgir, coger tus frases coraza que te hacen fuerte, no nos engañemos todos tenemos esas frases que nos dan fuerza en los peores momentos, y todos sabemos que más de una es mentira pero hay que aferrarse con uñas y dientes y sobretodo con corazón.

Una y otra vez, vuelvo a levantarme. Muy pocas dejaron cicatrices, me sobra una mano para contarlas, y probablemente solo hay una que me haya dejado una visible. Pero llega el momento que te miras al espejo y esa media sonrisa no te llena, no es lo mismo y lo sabes, fingir que no pasa nada ya no te sale tan bien como creías y se te empieza a notar, y sobretodo tus frases ya no te calman, no puedes soportar por decimoséptima vez las mismas mentiras. Al borde de la arcada tras un intento frustrado de tragarse cada una de esas frases que en su momento me hicieron tan fuerte.

La frustración se apodera de lo que queda de conciencia y mis propias palabras se vuelven en mi contra y asumo la realidad de una manera un poco cruel.

Sigo en la calma después de la tormenta no nos equivoquemos, no es una drama hecho para soltar un par de lágrimas.

Pero no se puede negar más la realidad, no he conocido una tormenta más maravillosa que la que me quito la calma.

No he conocido unos ojos que me hayan hecho olvidar ni por un segundo los suyos, no ha llegado nadie que sepa llenar los silencios como tú los llenabas, y mentiría si dijera que la respiración no se me entrecortado al escuchar tu nombre y por un segundo desearía estar bajo la tormenta, sabiendo que para ti es cielo azul desde hace mucho.

Duele ver que no eres tan fuerte como creías y que Rocky tenía razón “tu verdadero rival es el del espejo” y aquí sigo en otro asalto agotador.

Y llega el día siguiente y te levantas un poco más tarde de lo normal y con un dolor de cabeza muy parecido a una resaca, pero te arrastras a la ducha con un poco de rap de kinkis, te tomas tu dosis de cafeína y te miras al espejo, hoy no hay sonrisas, tampoco gestos de tristeza, es otro día más, con mil y un motivos para sonreír y alguno para llorar, pero como dice un amigo mío, si fuera fácil no sería para nosotros.

Y al final quizás el texto sea un poco de amor, más bien de corazón, pero lo que quiero saber es cómo se lo explico porque creo que él y yo no nos acabamos de entender después de todo y ya ha pasado tiempo como ponernos de acuerdo. Él aún pregunta por ti, yo ya le dije que te fuiste, que te olvidaste de mí, pero supongo que dentro de toda calma siempre hay un poco de tormenta, porque él no me cree.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.