Grito Rebeldía

¿Y quien más se lo va a decir?, si no soy yo. Si encuentro algo cuando veo como me mira es que no le tengo reservas de nada. Es porque ha pasado más de un vez y por el suficiente tiempo en mis ratos libres; cuando me quedo huraño, sin sentido, y el tiempo y la imaginación pueden que me hagan daño.

Así como si nada reaparece un hecho inconcluso: yo le quisiera acá y que dejáramos por un rato el vaivén de nuestras propias vidas, porque creo yo que, todos necesitamos un respiro.

¿Y como es eso que usted de alguna forma me da aire? Aunque todo le parece un poco insulso, yo trato de ser sincero cuando prefiero mentirme diciendo que no puedo llevarla conmigo; a engañarla a usted convenciéndola que no la prefiero a usted sobre todas mis noches. Que por eso mismo, se han convertido en desvelos.

Como siento que mi cobardía no me deje decirle el cariño que le tengo, y estoy tan harto de seguir con este juego de tentarnos el corazón para no besarnos o aunque sea vernos a los ojos.

Y por eso tengo miedo a que se quede, porque en cualquier momento se va ir. Entonces, yo estaré arrepentido de no saltar al viento y gritar contra corriente: ¡La quiero!, quédese un segundo más y no me vuelvo a complicar la vida. Y me seguiría la caída, esperando tu respuesta, tentando la suerte para que usted también sienta rebeldía.