Look

“Ella tiene un un ‘Look’”, exclamó cuando la vio entrar por la puerta principal que da al patio. Una noche de verano con el sol asomándose apenas por el horizonte, como queriendo meterse a su cama para descansar.

“Esa mujer es un atardecer, un sol que no deja de brillar y guarda para el último momento un resplandor muy especial”, dijo para si. Estaba flechado. Lo supo cuando el mundo a su alrededor se detuvo, la música de la fiesta acalló y la demás gente simplemente se desvaneció.

Recordó que había visto a esa mujer cientos de veces, pero esa noche no la reconoció. Se quedó pensando en todas las veces que le habló, lo último que le dijo, cuando le dio jalón a su casa y las cosas que hicieron en aquella fiesta de cumpleaños.

Mientras reproducía en su mente la película de todos los momentos ocasionales junto a ella, no podía dejar de verla. No sabia disimular y ella se daba cuenta.

Aquella muchacha estaba radiante pero ella no estaba convencida de eso. El vestido azul oscuro le encantaba, la espalda descubierta con tirantes diagonales que dibujaban un zigzag acentuaban su esbelta figura. Siempre había sido delgada pero se sentida insegura de mostrar demasiada piel.

Su cuello largo de lápiz, sus labios rosa como desnudos, rímel, delineador, el cabello largo sujetado con un gancho y esa mirada entre café y verde completaban su apariencia.

Su falda llegaba hasta arriba de su rodilla. Sus movimientos finos y suavizados por la brisa de mar. Su perfume mezclado con el sabor a sal que venia desde la bahía.

Antes de salir de casa ella se vio al espejo y no tenia duda que estaba hermosa. Ya en la fiesta ya no tenia esa certeza. ¿Qué pasaba por su mente que la hacia sentir insegura?, ¿por qué estaba insatisfecha con todos los que la observaban?, ¿por qué esta vez no sentía la mirada del joven que no pocas veces la ha hecho suspirar?

Ella se apresuró a bajar la escalera, quería salir de la mirada de todos. Empezó a caminar entre la gente. Buscaba encontrarse aunque sea por casualidad con aquel chico.

Mientras tanto él, que la había seguido con la mirada, la perdió de vista entre la multitud. Dejo su cerveza a medias sobre la mesa y bajo el también a su encuentro.

¿Podría ser que por primera vez ambos iban a coincidir? En el mismo lugar, a la misma hora, con el mismo sentimiento.

A los dos se les hizo un nudo en la garganta. Al joven cuando la vio parada justo frente a él, el corazón casi le explotaba. A la joven cuando vio a su amor borracho besando a otra mujer. Se volvió a parar el mundo.

Los dos estaban equivocados. Él por haberse tardado tanto en enamorarse y ella por perseguir a un hombre que en realidad no tenia ningún interés.

De ahí venia su insatisfacción, “esta no soy soy”, pensó la joven. Así no era ella, pero no había dudado en cambiar todo su aspecto para gustarle a ese amor no correspondido. Y de todas formas no había funcionado.

Él por su parte, aunque la había conocido de mil formas, no pudo detener a su amiga mientras salía del lugar con ese semblante vacío y triste.

El instante pasó. Él se dio la vuelta con resentimiento y suspiró. Quizás algún día llegaría a entender que ella siempre sintió sus ojos en ella, pero ella nunca supo que era él.

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