Remedios para los celos

Toda la vida supuse que seria una persona muy celosa. Y era fácil de imaginar, después de todo encontraba molesto incluso que se acercara mucho a las niñas que me gustaban. La codicia me invadía sin ningún derecho, porque no tenia ninguna potestad. No había nada más que mis deseos, la mayoría del tiempo, no correspondidos.

Ataques de celos, de esos he tenido, y varias veces. Me he puesto muy triste. Y me atrevo a decir que como cualquiera, he sufrido por lo que no es mío, sujeto a esa ultima esperanza del tan ingrato “tal vez”.

Las cosas han cambiado. Como cosa rara y en contra de mis propios pronósticos. Esos celos tormentosos tan habituales, ya no se precipitan. Me pongo a pensar, y apeas algunas escasas veces he sentido un rocío sobre mi corazón. Sin intenciones de despertar lastima, no es que mi autoestima se haya visto especialmente incrementada desde que la hice mi novia. Pero si tengo alguna certeza, que me haga sentir a salvo, es que la amo y confió.

Sin embargo, ella de vez en cuando hace saber que esta celosa. Es descarada y directa, me grita: “Estoy celosa” y pone en su dulce rostro su carita de: “Cuando estemos solos te mato”.

Me solía preocupar mucho, y aun ahora, me conmociona un poco cuando eso pasa. Pero creo que desde el principio tengo una receta efectiva:

- Ru, Tu tenes mi corazón, le digo de cerquita con una sonrisa y ella sabe que le hablo solo a ella.

- Te amo así sin reservas. Te quiero y me gustas mucho. Y yo a ti te tengo: Amor sincero y romance puro, prosigo en mi irregular discursos. Que cambia cada vez que lo uso.

Así se le pasa, me toma la mano, me da un dulce y furtivo beso en la mejilla y nos vamos de ahí.