Día 7: Cerro Catedral
Segundo encuentro con la nieve
El paseo del día de hoy estuvo motorizado por la nevada del ayer por la noche. Les explico: Para los días que nos quedan en Bariloche teníamos planeadas dos excursiones. Una de ellas era ir a Piedras Blancas que es una pista de nieve en el cerro Otto para que los chicos hagan “culipatín” exclusivamente.

Para dejarlo claro, los culipatines son algo así como palitas de basura planas en las que te sentás, te tomás de una manija que tiene y como son plásticas te hacen patinar en la nieve.
Cuando fuimos a averiguar el jueves por la tarde nos contaron que no había nieve en las pistas. Para calmar nuestra decepción nos pidieron que, si llegaba a nevar, llamáramos el viernes temprano.


Nos levantamos a las 7, evaluamos que había nevado (poco, pero había nevado) y nos fuimos para las oficinas donde, para nuestra felicidad, nos confirmaron que había algunas pistas habilitadas.
Allá fuimos. En el primer kilómetro de Avenida de los pioneros nace el desvío que sube al Otto y llega a Piedras Blancas.
El problema fue que el camino era de tierra, estaba en mal estado, era empinado, corre entre una densa arboleda y para peor, mucho peor estaba congelado y los autos patinaban. Llegó un momento en que no se podía avanzar, a riesgo de hacer alguna macana con el auto por todo lo que patinaba.
Para agregarle puntos negativos nos contaban los del parque que estaban en la subida que ya había muchísima gente (¿¿como es que subieron??) y que todo se demoraba mucho.
Evaluamos la situación, miramos el baúl con las botas para nieve que habíamos alquilado y decidimos ir a ver que se podía hacer en el Cerro Catedral. Una excelente decisión.
Llegamos a eso del mediodía y el cielo estaba azul (mas que celeste). Es cierto que había mucha gente, pero el complejo es grande y lo tolera. La base del catedral ya es Villa Catedral. Hay hoteles, comercios, bancos, escuelas de sky, etc. Lejano quedaron los días en que solo estaba Sky Ranch y el Club Andino.



Compramos el pase en la aerosilla Princesa y allí fuimos a disfrutar de nuestros flamantes “culipatines” pero en el Catedral en vez de Piedras Blancas.


Subimos alrededor de las 13:30 y fuimos hasta el primer tramo, que está a 1300 metros de altura, tras recorrer 1659 metros en la silla. Allí disfrutamos por primera vez en este día de la nieve.







El lugar estaba en sombras por lo que la temperatura bajaba considerablemente. Jugamos un rato, hicimos algunas fotos de familia, tomamos un café y seguimos subiendo.


Tras 977 metros de aerosilla, llegamos al segundo tramo que está a los 1600 metros de altura y al sol.


Allí hay una pista para trineos y otra preparada para gomones que no estaba funcionando y por ello muchos chicos la usaban para hacer culipatín. Allí fuimos y los chicos se divirtieron mucho.



Nos quedaba poco tiempo y un tramo por ascender. A eso de las 16:00 emprendimos la subida pero solamente Felipe, Julián y yo. Ahora fueron 800 metros de silla para llegar a 1936 de altura es decir a 900 metros sobre la base del cerro.



Disfrutamos de la imponente vista de las laderas nevadas que ya no tienen vegetación y una vez arriba, en el mirador, del lago Nahuel Huapi para un lado y un pedacito del lago Gutierrez, escondido tras la montaña, para el otro.


Era hora de bajar. Nos tomó mas de una hora llegar a la base a donde nos esperaban Julieta y Santiago. Cuando nos íbamos el frío ya era mucho. El hambre era todavía mas que el frío porque, con todo el revoleo, no habíamos almorzado.


Fuimos al centro y a las 20:15 estábamos cenando en La Marca tras lo cual llegamos a la cabaña agotados, alimentados y felices.


Un día mas había pasado y lo habíamos disfrutado a pleno.