Un sueño

Aún recuerdo aquella ocasión que la vi por primera vez, yo no prestaba mucha atención a la trivial conversación que mantenían mis amigos sobre cursos desaprobados, trabajos por terminar y entre otras cosas que en el momento no me parecían lo suficientemente importante como para no desviar mi vista de aquel grupo, el rumbo de mi mirada era desconocido, no buscaba nada, no había un objetivo, simplemente desvariaba de un lado a otro. Pasaron varios minutos para darme cuenta que en realidad yo quería buscaba algo. De repente a lo lejos en medio del alumbrado pasillo pude distinguirla de entre muchas formas. La silueta de un rostro que de inmediato intenté estudiar cada trazo de él pero sin éxito alguno no logré armar en mi mente una descripción que hiciera justicia a tal belleza. Su mirada desprendía inocencia y su sonrisa rebosaba tal naturalidad que se me hacía imposible poder dejar de contemplarla, en ese momento sentí envidia de las personas alrededor de ella, ellos podían apreciar de cerca lo que yo consideraba un gran espectáculo. No aparté mi mirada de ella hasta que poco a poco desapareció entre las demás personas que yo ignoraba complemente. En ese momento, en ese corto y aún preciado momento supe que había visto una maravilla de la naturaleza, de esas que suelen ocurrir inesperadamente, casi invisibles para los demás y sólo unos pocos son los privilegiados que las logran admirar. Yo me consideré un chico con mucha suerte. Me atreví a concretar en mi mente una predicción y no me sorprendió la rapidez con la que me convencí que aquella se haría realidad. Era la idea de que no iba a verla de nuevo, que considerar la oportunidad de tenerla cerca mío y escuchar el sonido de su voz sería tan solo un sueño y nada más que eso. Tenía que dejar de delirar…

Pero claro, yo nunca he sido muy bueno en mis predicciones.

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