¿CÓMO PUEDO LOGRAR MÁS DINERO , SALUD, AMOR O PERDER PESO? ¿QUÉ TÉCNICAS DE LA LEY DE LA ATRACCIÓN Y EL SECRETO SON LAS MÁS EFECTIVAS?

Estas mismas preguntas me las había estado haciendo yo los últimos 20 años.

Visualización, emociones, afirmaciones, repetición, objetivos, logros, riqueza, éxito, salud, amor, pasión, energía, curación… son conceptos que se repiten una y otra vez en los más de mil libros que llevo estudiando y practicando antes de que fueran mainstream gracias al documental de “El Secreto” y su libro homónimo.

Durante todos estos años, en aras de encontrar la técnica definitiva para el logro de objetivos, he practicado meditación trascendental, ultrameditación, audios subliminares, sonidos binaurales, hipnosis y autohipnosis, telepatía, proyección astral, programación neurolingüística, noesiología, dianética, acupuntura, digitopuntura y liberación emocional (EFT), sincronicidad, ayurverda, psicomagia, el ho´oponopono hawaiano, he bebido agua solarizada azul, me he fabricado tatwámetros, he tirado el monedas y palillos de I Ching, he acudido a videntes, me han leído la carta astral jyotish hindúes, me he hecho tablones de deseos, he llevado durante años piedras de agradecimientos en el bolsillo, he usado gafas con señales luminosas para provocar sueños lúcidos, he escrito miles de veces afirmaciones… y muchas más cosas estrambóticas de las que ni me acuerdo.

Pero tú no tendrás que leerlo todo ni practicarlo todo porque ya lo he hecho yo y aquí te dejo una recopilación o manual de las técnicas más efectivas, en base a una práctica casi obsesiva y una comparativa de aquellos métodos que en ocasiones se contradicen.

Para quien no conozca la Ley de la Atracción

Grosso modo, es la filosofía basada en la creencia de que los pensamientos, conscientes o inconscientes, crean la realidad. Nuestro cerebro/subconsciente es como una emisora de radio que emite las “ondas” de pensamiento y el Universo (Dios/Divinidad…) te atrae más de lo mismo. En teoría, si piensas constantemente en un coche nuevo, lo atraerás. En base a esta Ley, existen muchas variantes como el Pensamiento Positivo (si tienes pensamientos positivos atraerás lo positivo a tu vida) y una caterva de técnicas como las afirmaciones (si repites constantemente una frase con tu objetivo, atraerás tu objetivo) y son innumerables los libros, cursos, audios y documentales sobre todos ellos.

Para quien sí conozca la Ley de la Atracción

Es posible que ya conozcas muchas de estas técnicas y las hayas probado con más o menos éxito. He destacado en grandes letras las fases más comunes en los procesos de consecución de objetivos para que puedas ir directamente a los que te interesen.

Empecemos por el principio:

¿Cómo encontrar mi propósito en la vida?

Si no sabes a dónde vas no llegarás a ninguna parte. Antes de establecerte objetivos es primordial que toda tu vida, tus objetivos y tus deseos estén en línea con tu propósito en la vida. Propósito y pasión deberían ir de la mano. El hecho de no tener propósito, o mejor dicho, no saberlo, ralentizará tu éxito. Seguramente estarás dando bandazos como hacía yo entre algún éxito y otro fracaso. Daba un paso adelante y un paso a detrás. El propósito hace que tus objetivos se alineen con el Universo y por lo tanto vayas en línea recta hacia tus deseos, sin dar bandazos.

Técnica 1.

La forma más efectiva de encontrar tu propósito/pasión es hacerte una serie de preguntas y reflexionar las respuestas:

Si de repente me encontrara con 20 millones de euros en el banco ¿a qué dedicaría mis horas? Es lógico pensar en darte un año sabático, viajando, descansando… pero luego ¿qué? ¿Qué harías para no aburrirte? ¿qué haría que te levantaras de la cama de un salto?

Técnica 2.

Otra pregunta que puede ayudarte a expandir tus límites y a desear cosas más allá de lo económico: ¿Qué desearía realmente de la vida si estuviera absolutamente seguro de poder conseguirlo? Extraída de “La lámpara mágica” de Keith Ellis.

Técnica 3.

Una última pregunta para hacerte, extraída del genial Tim Ferris y su “Semana laboral de 4 horas” ¿qué harías si no pudieras fracasar? ¿si fueras 10 veces más listo que el resto? No te critiques ni autoengañes, ¿quieres un Ferrari o acabar con el hambre en el mundo?

¿Cómo evito el autoengaño? Preguntate constantemente “Por qué”. Por ejemplo: “Quiero ser cantante, es la mayor ilusión de mi vida. Cuando era pequeño siempre cantaba y ahora sigo haciéndolo en la ducha”–¿Por qué?– “ejem… porque me gusta…–No en serio ¿por qué? hurga en tu interior– “creo que me gustaría que la gente me viera en la tele” –¿por qué?– “quiero ser admirado” –¿por qué?– “quiero que sentirme querido”. –Ahí lo tienes. Tu propósito es la búsqueda de sentirte querido y admirado, no es ser cantante.

Normalmente existe una razón subyacente para lo que creemos que queremos y suele estar relacionada con la necesidad de amor y cariño. Encuentra tu verdadera motivación. Cuando la tengas, será mucho más fácil manifestar tus deseos.

¿Cómo establecer Objetivos y Deseos?

Una vez ya sabes cuál es tu propósito en la vida te resultará más fácil establecer tus deseos y objetivos concretos, siempre con la mirada puesta en la realización personal de tu vida.

Coge pape y boli. Siempre hay que poner por escrito tus objetivos, eso crea como un “contrato” con tu subconsciente y el Universo para la realización. Si quieres una razón más terrenal, Brian Tracy hizo un estudio que reveló que la gente que se limitaba a poner sus necesidades por escrito y había guardado la lista, descubrió que un año después, el 80% de lo que había escrito se había hecho realidad.

Técnica 1.

Para el multimillonario escritor canadiense Mark Fisher, el objetivo ha de ser atrevido, de forma que te entusiasme, pero al mismo tiempo razonable, para evitar que te resulte demasiado difícil creer en ello. Fisher pone ejemplos. Si tus ingresos anuales son de 10.000 euros no sería razonable que tu objetivo sea convertirte en millonario en un año. Pero puedes decidir duplicar tus ingresos cada año, así, establecerías ganar 20.000 euros en un año, 40.000 el segundo año, 80.000 el tercero, 160.000 el cuarto, 320.000 el quinto, 640.000 el sexto y el séptimo año serías más que millonario, la cuál cosa no está anda mal para alguien que está ganando menos de mil euros al mes.

Una técnica muy eficaz para establecer tus objetivos la propone el autor de la serie “Sopa de pollo para el alma”, Jack Canfield: Haz una lista de 30 cosas que quieras hacer, 30 cosas que quieras tener y 30 cosas que quieras hacer antes de morir. Para Canfield lo ideal es tener una lista de muchísimos objetivos, pero este punto de vista no es compartido por todos los autores ya que algunos consideran que tener muchos objetivos disemina el poder de atracción. En mi libro puedes ver cómo elimino esta incoherencia pero, de momento, la propuesta de Canfield es un buen punto de partida para comenzar a saber qué quieres.

Técnica 2.

Más que una técnica es una recomendación para el establecimiento de tus objetivos en la que coinciden la totalidad de los autores: nunca pienses en cómo alcanzarás tu objetivo. No es que no sirva de nada sino que incluso puede que confundas a tu subconsciente e impidas la obtención de tu meta. Tu subconsciente (o el Inconsciente, o el Universo, o la Divinidad, o Diós… en esto sí difiere cada autor) es mucho más listo que tú y sabe la más rápida y eficaz forma de conseguir tu objetivo. Sabe mucho más que tú, dispone de mucha más información.

Por ejemplo, puedes establecer: “Quiero trabajar de actor en una película”. Pero no debes establecer: “Voy a ir al rodaje de una película y el director me verá y me dirá que mi cara es perfecta para su película y que me contrata”. Porque quizá para el Universo (o el poder supremo que sea) es más fácil que la amiga de una amiga de tu madre comenta que el cuñado de su prima es productor de Amenábar y está buscando a chicos pelirojos con ojos verdes para una película y resulta que tu eres pelirrojo de ojos verdes. No intentes saber cómo conseguirás tu objetivo, sólo conseguirás retrasarlo o anularlo.

¿Cómo tener fe en mis objetivos?

Puede que tengas claras tus metas pero ahora falta que te las creas, si no consciente, sí al menos en tu poderoso subconsciente, el celador de ese 90% del cerebro que dicen que no usamos. La más eficaz fórmula para re-programar tu subconsciente para que persiga en piloto automático tu objetivo es mediante la repetición incesante de tu deseo, como si de un mantra se tratara, hasta que quede grabado a fuego en lo más interior de ti. Con la repetición incansable del objetivo no necesitarás creer ciegamente en él, no necesitarás fe. Sólo repite y ya está. Más adelante hablaremos de cómo y cuantas veces, ya que es un tema con muy diferentes opiniones.

¿Cómo convertir correctamente mis objetivos y deseos en afirmaciones?

Una vez que tienes claras tus metas, el siguiente paso es reescribirlas de una manera presentable para tu subconsciente. El resultado de esta reescritura son las llamadas comunmente “afirmaciones”, si bien hay autores que varían los términos.

Para Mark Fisher, autor de “El millonario Instantáneo”, las afirmaciones más poderosas son las más breves, ya que su repetición e interiorización es mucho más fácil. La técnica que propone es pensar que cada palabra te costara un dineral. Por ejemplo el sueldo de un mes.

Las afirmaciones tienen que ser concretas. Y en esto coinciden todos los autores. No significa que tienes que concretar cómo se cumplirá, recuerda que eso no es bueno, significa que tienes que establecer de forma cuantificable lo que quieres. Cantidades y fechas.

Error = quiero un montón de dinero.

Acierto = Quiero 1.500 euros extra para tomarme unas vacaciones en junio de este año.

Fisher no habla del tiempo verbal en el que debe estar escrita, pero ahora veremos que otros autores sí lo hacen.

Víctor Boc , autor de “Como resolver para siempre todos sus problemas de dinero” coincide en que la afirmación debe ser concreta y breve sin sacrificar en claridad.

Añade a la opción de Fisher que conviene añadirle tu nombre. El inicio perfecto de la afirmación sería algo así “Yo, (tu nombre), voy a tener/ser/hacer…”

Además, dice que tienen que ser en positivo, pues nuestro subconsciente no distingue entre bueno o malo.

Error = “Yo, Jack, no quiero tener deudas”.

Acierto = “Yo, Jack, voy a recibir un ingreso inesperado de 3.000 euros”.

El tiempo verbal ha de ser el presente. Tienes que hacerle pensar a tu subconsciente que ya es cierto, ya es una realidad:

Error = “Yo, Jack, tendré un tractor”.

Acierto = “Yo, Jack, tengo un tractor”.

Joe Vitale coincide en que hay que escribir la afirmación como si ya se hubiera cumplido y en que debe ser breve. Y añade que hay que poner al final de la afirmación “Esto o algo mejor” ya que tu ego puede limitarte a cosas inferiores de las que te puede ofrecer el Universo.

No obstante, Vitale se contradice en cuanto a brevedad al recomendar una técnica de Jerry y Esther Hicks consistente en crear un guión detallado de una situación futura que quieres que se cumpla, sintiéndolo como si ya fuera una realidad. Vitale dice que a él le funciona pero yo he practicado esta técnica y a mí no.

Joseph Murphy también realiza afirmaciones muy largas y Jack Canfield dice que hay que hacer la afirmación muy detallada, pero insisto que no es la vía más efectiva, especialmente si estás empezando en la carrera del cumplimiento de objetivos donde tienes que primar la consecución de pequeñas metas relativamente fáciles muy rápido para ganar en confianza.

El proceso más complejo pero eficaz: la Transposición Cibernética

Una de las técnicas de obtención de logros más desconocida, compleja y extraña, pero a la vez eficaz es la Transposición Cibernética de Stuart Lichtman. En realidad no es un libro sino un curso online cuyo traductor autorizado en lengua española es Aldo Lagrutta. Aunque aviso que es un curso caro y todos no logran completarlo debido a su complejidad. A continuación un resumen de la obtención de logros básicos (en el libro “¿Y si a mi no me funciona El Secreto?” tienes una explicación más detallada).

Para Lichtman hay que hacer que las cuatro partes del cerebro vayan en sintonía, no se contradigan. La mejor forma de hacerlo es recordar una experiencia pasada y volver a escribirla exactamente como desearias que fuera. Que sea ¡un 10! Eso es lo que él llama una METASTORY.

Primero escribe tu objetivo y deja que vengan a ti recuerdos. Por ejemplo, puedes querer un BMW Z4 y el primer recuerdo que te viene es cuando te quedaste parado en Teruel con tu Renoult 5 en tu luna de miel. Anótalo. Intenta recordar también las sensaciones físicas y mentales y anotalas también. Por ejemplo tenía frío sin aire acondicionado, sentía frustración, pero a la vez el brazo cálido de mi mujer agarrándome y diciendo que no pasa nada, que es una aventura.

Ahora ponle una nota del uno al diez a ese recuerdo. Por ejemplo: Le puedo poner un 4 porque aunque se paró el coche y estuve frustrado y congelado, estaba con mi mujer viviendo una aventura.

Ahora modifica el recuerdo para que sea perfecto, cambia todas las frases “malas” por otras buenas hasta que sea un recuero de 10. Repite el proceso una y otra vez hasta que el recuerdo sea perfecto. Por ejemplo. “Estoy con mi mujer con mi BMW Z4 conduciendo a Teruel, el coche funciona perfectamente, hace muy buen estar gracias al aire acondicionado y siento el abrazo cálido de mi mujer diciendo que disfruta mucho de esta aventura”.

Intenta que sólo involucre tus propias acciones. Es decir, no puedes poner “Mi jefe se ofrece a subirme el sueldo” pero sí “Trabajo al 100% y con eficacia en mi empresa, de forma que todos, incluido mi jefe, se puedan fijar en lo bien que lo hago y así ganarme una subida de sueldo”. Si algo no involucra tus propias acciones cámbialo y luego verifica que continúe siendo un verdadero 10.

Prueba de falso 10: ¿tienes la sensación de que es demasiado bueno para ser vedad? Reescribe hasta que desaparezcan esas sensaciones. Pero luego verifica que continué siendo un 10.

Sácate un seguro. Al igual que Vitale sugería añadir al final de la afirmación “Esto o algo mejor”, Lichtman dice que para evitar que tu metastory se contradiga con el Universo y con los deseos de otras personas y evitar limitarte a ti mismo, añade al final de la Metastory la frase “Por favor, haz que esto o algo mejor suceda de formas que sean para mi mayor bien y el de todos los involucrados”.

Ahora trabaja con la metastory como si fuera una afirmación. En el punto “¿Cómo practicar con las afirmaciones?” tienes las instrucciones que da Lichtman para sus metastorys.

Como ya habrás deducido, las afirmaciones (metastorys) resultantes de Lichtman son mucho más largas que las del resto. Para el es mejor sacrificar la brevedad en aras a conseguir un resultado más exacto. Yo discrepo. En base a mi práctica, he conseguido muchos objetivos gracias a las técnicas de unos y de otros, sin embargo, los resultados con Lichtman son más lentos y el proceso demasiado complejo por lo que abogo por conseguir pequeños pasos con afirmaciones más breves.

¿Cómo practicar con las afirmaciones?

En esto también hay mucha discusión. Intentaremos ver lo que dicen los más reconocidos autores y sacar conclusiones, también en base a mi experiencia obteniendo logros.

Para Mark Fisher hay que repetir la afirmación 50 veces (o más si se puede) por la mañana y por la noche. Si tu mente divaga, cosa que suele pasar al principio, vuelve a empezar. A mí me ha funcionado exitosamente en un menos de un mes con un objetivo de puesto de trabajo determinado. He de decir que el logro aún resultó ser mayor ya que era mi primer empleo y además en un puesto muy deseado y del que se suele requerir experiencia como es el de locutor de radio.

Según Fisher, hay que repetirlas en voz alta y con la voz bien modulada y articulada. Y de forma monótona, algo así como un mantra.

Keith Ellis coincide con Fisher en la importancia de realizarla en voz alta, pero difiere en que no es tan importante el número de veces como la intensidad de la emoción que le pongas hasta que consideres que te ha calado profundo.

Para Joseph Murphy es más una cuestión de tiempo que de veces. Según él, 5 minutos repitiendo es suficiente.

Stuart Lichtman considera más efectiva la escritura. Según él, si es un logro relativamente fácil habría que repetirlo 100 veces en voz alta. Y si es relativamente difícil habría que escribirlo 100 veces, además, con buena letra y pequeñita, para aumentar la concentración.

Personalmente y en base a mi práctica, considero que lo más efectivo es escribirlo 50 veces por la mañana y 50 veces por la noche, si bien es cierto que:

1. He conseguido grandes logros simplemente pronunciando en voz alta, bien modulada y articulada 50 veces cada vez.

2. Aunque los logros conseguidos escribiendo han sido más importantes, muchas veces me los he dejado a mitad debido a lo costoso de mantener una rutina de trabajo tan grande como supone escribir tanto todos los días.

Convierte la repetición en un hábito

Casi todos los autores coinciden en que se cree el hábito de la repetición a primera hora y antes de irse a dormir. A primera hora porque el cerebro está mucho más receptivo, aún estás despertando y quedarás influenciado por las primeras cosas que hagas (o pienses) durante la mañana. Y justo antes de irse a dormir para que durante la noche tu subconsciente le de vueltas y se impregne de esos últimos pensamientos del día.

Cómo bien apunta Keith Ellis, es bueno convertir la repetición de las afirmaciones en un hábito. Si un día lo haces y otro no, acabarás por dejartelo antes de conseguir tu logro y creerás que nada de esto funciona. Para conseguir el hábito tienes que hacerlo siempre en el mismo lugar y a la misma hora. Por ejemplo, Ellis aprovecha el camino en coche de su casa al trabajo para realizarlo. Tú puedes hacer lo mismo o puedes hacerlo en la ducha, mientras te cepillas los dientes… La cuestión es siempre en el mismo lugar a la misma hora. Para mí resultó muy útil la ducha. Conté unas 50 baldosas frente a mí así que iba repitiendo la afirmación y dejando la huella dactilar sobre una baldosa hasta hacer las cincuenta y pico que había.

¿Hay que mirarse al espejo durante las afirmaciones?

Hay quien recomienda mirarse a los ojos en el espejo para darle más efectividad. Yo he logrado grandes cosas sin hacerlo así, sin embargo, conozco el poder de mirarse al espejo durante los ejercicios. Ayer mismo estaba practicando EFT (emotional freedom technique), de la que hablo más detenidamente en el libro “¿Y si a mí no me funciona El Secreto?” frente al espejo para liberarme de un dolor insoportable en el brazo. Realicé dos rondas de EFT frente al espejo y ¡me alivié el dolor en un 70%! ¡En solo un minuto! Luego me metí en la ducha (sin espejo) e hice dos rondas más y no noté ningún cambio. Al volver a salir hice dos rondas más (tras desempañar el espejo) y ¡mi dolor se había reducido en un 90%! Prácticamente el dolor se había convertido en una ligera molestia. Pasé de no poder sostener una taza de café a coger con sólo una pequeña molestia una garrafa de 5 litros. Lo que me gustaría que extrajerais de esta historia que me ocurrió ayer mismo es que la técnica dejó de funcionarme cuando no estaba frente al espejo.

¿Qué es y cómo visualizar correctamente?

La visualización básicamente consiste en imaginarse con el triunfo, el éxito ya logrado. Como si ya fuera una realidad.

Esta técnica no es exclusiva de toda esta filosofía de “Nueva Era”, ni mucho menos. La NASA y el ejército de los EEUU vienen usándola desde la guerra fría y también los atletas de élite. No es extraño oír en muchas ruedas de prensa de deportistas cosas como “me había visualizado llegando el primero a la meta” y frases similares. Incluso muchos entrenadores de jugadores y atletas de base ya están enseñando estas técnicas a los niños con resultados sorprendentes. Se han hecho muchos estudios científicos en los que un grupo de atletas profesionales dejaba de entrenar una semana, otro grupo entrenaba normalmente y otro entrenaba simplemente visualizando el entrenamiento. Los resultados siempre son sorprendentes. El grupo que no entrena baja su nivel considerablemente y los grupos que entrenan, tanto físicamente como en su mente ¡aumentan su nivel en la misma proporción! ¡Los pensamientos crean realidad!

El problema es que no se suele utilizar correctamente, especialmente por su engañoso nombre. Visualización no significar (sólo) visionar tu logro. Para que sea efectiva hay que SENTIR TU ÉXITO CON LOS 5 SENTIDOS. Imaginate en el banco sacando tu nómina de 2.000 o 3.000 o 4.000 euros. ¿Qué sonidos escuchas en el banco? ¿qué voz tiene el empleado de banca? ¿qué te dice? ¿a qué huele? Te entrega el dinero ¿cómo es su tacto, su textura? ¿cuantos billetes hay? Los cuentas. ¿cómo te sientes? ¿orgulloso? ¿feliz? ¿con ganas de comprar regalos a tus hijos, un bonito ramo de flores a tu pareja y un bolso de Guess para ti?

Y esa es básicamente cono se tiene que hacer una visualización efectiva. No hay más. Sólo practica y practica hasta que puedas “estar ahí”, en el punto donde tu éxito ya es una realidad.

Para conseguir más rápidamente tus objetivos, has de combinar repetición de afirmaciones con visualización. A continuación veremos técnicas para mejorar la visualización.

Ayuda a la visualización ¿cómo fabricarme un tablón de logros práctico y eficaz?

El efectivo tablón de logros que vimos en “El Secreto” es uno de los recursos que más te acercan a la consecución de objetivos. Se trata de un tablón, por ejemplo de corcho, en el que cuelgas fotos de los deseos que tienes: un coche nuevo, una casa, una novia…

El tablón de logros te ayuda a visualizar mejor tu logro que simplemente repitiendo afirmaciones, que muchas veces acabas repitiéndolas mecánicamente sin pensar ni concentrarte.

Cada mañana levántate y mira tu tablón de logros y “vívelo”. Imaginate conduciendo ese deportivo de la fotografía, siente el aire en tu cara, presiona con tu pie el acelerador y nota la resistencia, el tacto del volante de cuero en tus manos, escucha el rugido del motor, siente que ya es tuyo. Las fotografías, te ayudan a centrarte más en tu deseo que visualizar sin ninguna ayuda.

Soy consciente de que no es práctico tener en casa un tablón con objetivos personales, a la vista de cualquier invitado. Mi método es en lugar de hacer un tablón expuesto tengo una cartulina doblada dos veces y metida en una libreta (la libreta que uso para trabajar con mis logros: escribo ahí mis objetivos, afirmaciones, . Cuando voy a visualizar con ella la despliego. Mucho más práctico y discreto.

No estaría de más aprender un poquito de photoshop (también hay otros programas similares gratuitos y muy fáciles de manejar e infinidad de tutoriales en youtube). Lo digo porque es muy efectivo para hacer fotomontajes de tus deseos para colgar o pegar en tu tablón. Por ejemplo, coges una foto de una báscula y le pones tu peso ideal; coges una foto de una persona conduciendo un BMW Z4 y le pones tu cara; escaneas tu nómina y la subes un poquito… Si no te atreves con el photoshop siempre puedes hacer un collage, cortando y pegando con tijera y pegamento.

El desapego frente a la obsesión

Hace unas semanas se me ocurrió la brillante idea de crear una afirmación para encontrar dinero: “Yo, (aquí tu nombre) , encuentro billetes por todas partes”. Una afirmación breve y clara para llegar fácilmente al subconsciente. Convertí en una rutina habitual repetirme mentalmente esta afirmación mientras caminaba por mi ruta habitual, a la vez que miraba el suelo sin parar, esperando encontrar 5 o 10 euros (intentaba, erróneamente, predecir cómo encontrar dinero). Comencé el lunes y lo hice hasta el viernes. El sábado cambié mi ruta al coger el coche y se me olvidó la afirmación. Me fui de compras a una librería muy concurrida cuando vi que todo el mundo pisoteaba un billete de cinco euros. Me agaché y lo cogí y junto a él había otro de 10 euros. Desde que se creó el euro no recuerdo haber encontrado más de 10 céntimos y una semana después de repetir la afirmación, de golpe 15€. Demasiado para atribuirlo a la casualidad.

De lo anterior habrás podido deducir que en cuanto me “desapegué” del objetivo de encontrar dinero, lo “dejé ir” fue cuando empezó a funcionar, y lo hizo mejor que como me había imaginado.

Yo esperaba encontrar dinero en el suelo, en mi camino habitual. Estaba casi obsesionado en el “cómo”. Dos errores graves. Obsesionarse y pensar en el cómo.

Según el ruso Vadim Zeland, autor de la extraña y compleja pentalogía “Reality Transurfing” , existen unas fuerzas que ha bautizado como “péndulos”, unas fuerzas excesivas que te alejan de tu objetivo. Pueden ser excesos en positivo o en negativo, pero en ambos casos son perjudiciales. En positivo sería excederte en el entusiasmo y deseo por el cumplimiento del objetivo (¡quiero un trabajo nuevoooooo!!!! yaaaaaa!!!!). Eso es malo. Hay que desearlo, hacer los ejercicios de práctica de cada día y dejarlo ir, olvidarse de él, no obsesionarse. En negativo serían cabrearte por la situación mala que te ha ocurrido en el trabajo (¡odio mi trabajo!!! ¡odio a mi jefe!!! ¡odio al mundo!!!). Pongamos por ejemplo que tu jefe te ha puesto a ensobrar cartas cuando tu trabajo real es mucho más importante, claro, y eso te enfada muchísimo. Esa rabia hacia tu jefe y hacia tu trabajo es también un péndulo negativo. Así pues, para Zeland habría que ignorar el hecho negativo, no darle importancia para que se desvanezca. En esta línea se encuentra Kolie Crutcher (Electric Living o “La ley de la atracción para escépticos”) que aboga por no sentirlo, no olerlo, no hacerle caso, en su lugar pensar en un objetivo más inspirador.

Pero seamos realistas. Todo esto es mucho más facil decirlo que hacerlo.

¿qué hacemos entonces para evitar obsesionarnos cuando nos ha ocurrido algo malo?

Existen numerosas técnicas y mucho más detalladas en el libro “¿Y si a mí no me funciona El Secreto?”, pero en resumen podemos atender a tres fórmulas:

1. Tomárselo con filosofía.

Pensar que lo que te ha ocurrido es algo normal en el proceso de la consecución del objetivo, pues estás pasando a una vía del éxito. Pronto pasará todo esto y estarás disfrutando de tu objetivo. Conseguirás trascender ese mal.

Para Zeland es lógico que ocurran cosas a veces poco agradables y que poco tienen que ver con tus deseos porque cuando estás pidiendo una nueva situación al Universo estás “cambiando de línea de la vida”, de ahí que videntes considerados muy buenos en ocasiones fallan estrepitosamente, porque son capaces de vislumbrar tu línea de la vida, pero si con tus pensamientos cambias de linea de la vida, los resultados son diferentes. Pero esto es otra historia.

Jose Vitale lo explica muy gráficamente de la siguiente manera. Imagina que tienes un vaso lleno de agua limpia y hay suciedad en la superficie. Agitas el vaso para que la suciedad salga disparada hacia afuera. Al final tendrás un vaso/alma limpio/a pero en el proceso lo has salpicado todo de mierda.

Recuerda, que pronto todo eso carecerá de importancia porque pronto tendrás el objetivo en tus manos. Y lo sabes.

Pero sé que esto no es lo que querías oír así que tengo más opciones para ti.

2. repetir una afirmación

“Ten calma y sabe que yo soy Dios”, “Ten calma y sabe que yo soy Dios”, “Ten calma y sabe que yo soy Dios” (…)

Repítelo mentalmente o si puedes en voz alta tanto como puedas hasta que se disipe tu angustia. Lo hará.

Esta afirmación se la debo a Mark Fisher. Y funciona. Cada vez que te sientas nervioso o rabioso repite la afirmación.

3. considerate responsable

¿Te obligan a ensobrar, cosa que tú odias? la culpa es tuya. O más bien de una programación que tenemos grabada (en nuestros recuerdos o incluso alguno dicen que en vidas pasadas). Pero en cualquier caso tú eres responsable de eliminar esa mala programación. La mejor forma la da el Dr. Hew Len, máximo exponente del Ho´oponopono: “Lo siento mucho. Te amo. Por favor, perdoname. Gracias”, “Lo siento mucho. Te amo. Por favor, perdoname. Gracias”, “Lo siento mucho. Te amo. Por favor, perdoname. Gracias” (…)

Una y otra vez, una y otra vez…

Cuentan que el Dr. Hew Len consiguió curar a un pabellón entero de delincuentes psicóticos teóricamente incurables, simplemente encerrandose en su despacho, sintiéndose responsable de la enfermedad de esos pobres diablos y pidiendo perdón con esa misma afirmación. ¿Cómo podía sentirse responsable de ello? Pensaba que si él estaba allí, entonces era su culpa que todos los delincuentes acabaran allí. Es como si todo se confabulara para que acabaran allí, por su culpa. Así que se limitó a pedir perdón (no a ellos sino a “la Divinidad”). Y el caso es que los curó.

¿Cómo llevar un seguimiento?

Es muy importante llevar un seguimiento de tu progreso ¿por qué? porque muy a menudo tu éxito se va encauzando de maneras muy diferentes a como habías imaginado (sí, es un error imaginarte cómo sucederán las cosas pero es muy humano que te evnga algún breve pensamiento de qué podría pasar). El Universo es bastante más inteligente que tú y sabe cuál es el mejor y más corto camino. Pero quizá, como te habías imaginado otra cosa no percibes bien lo que está pasando y creas que tu objetivo se está esfumando, lo que provoca en ti mayor desilusión y que quizá canceles tus progresos.

Llevar un seguimiento te ayudará a ver con mejor perspectiva lo que está pasando. La manera más eficaz es hacerte una tabla de excel con 31 líneas que representen los días del mes y una columna por cada ejercicio que te hayas propuesto (afirmaciones, visualizaciones, meditación…) y una última columna más grande de “progresos”.

Impríme tu tabla y cada noche anota una “X” en cada casilla del ejercicio que has cumplido y en la de progresos anota tu avance (o retroceso) en tu objetivo.

Otros autores también ofrecen sus propias tablas de seguimiento, como Jack Canfield en inglés). En el libro “¿Y si a mí no me funciona El Secreto?” encontrarás plantillas de excel en español.

Stuart Lichtman tiene su propia manera de llevar el seguimiento del objetivo. Diariamente lee tu metastory, imaginando y experimentando lo que describes. En una hoja de papel aparte escribe lo que has hecho ese día para atraer el Objetivo. Registra un valor del “1” al “10” para indicar cuán cerca estás de lograr tu Objetivo. Un 1 significa “ningún progreso” y un 10 significa “pleno logro”. Si aparecen señales de conflicto (pereza a la hora de hacer las afirmaciones, aburrimiento, dudas, miedo…), tanto cuando estás revisando tu Objetivo como cuando estás escribiendo acerca de tu progreso en lograrlo, repara en ellas e intenta modificar tu afirmación y volver a hacer repeticiones hasta que veas que las señales de conflicto dejan paso a señales de cooperación (alegría y felicidad, entusiasmo y avidez, certeza del logro…). Importante. Cuando llegues al 10 has logrado tu objetivo. Completa el proceso felicitándote a ti mismo.

J. BlackSmith Schreiber.

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