De la patera a las tapas

Tan solo han llegado a España un 5% de los refugiados sirios que se acordó acoger con la Unión Europea

Lo tenían todo, igual que tú e igual que yo; familia, trabajo, casa, coche… una vida. Y ahora no les queda nada. Están solos, han perdido sus trabajos, han visto morir a sus seres queridos, arder sus casas y han temido por su propia vida. Gritos, fuego, humo, disparos, detonaciones, sangre, correr, llorar… Son las palabras que definen una guerra. Una nueva guerra que esta ante nuestros ojos, en nuestra actualidad y que insistimos en tapar con un velo que la tragedia no para de manchar.

Cuando te arrebatan todo aquello por lo que has estado luchando. Y no lo puedes recuperar porque tu país ya no te da esa oportunidad, no hay más remedio que emigrar con lo puesto. Estamos ante la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. Y tras la el compromiso de 2015 dónde España daría refugio a 17.400 personas tan solo han llegado 1.212 sirios.

Estamos ante la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.

Asociaciones

Después de estos datos y de conocer el polémico pacto de Turquía para dar fin a la llegada de refugiados a Europa, parece que los sirios lo tienen todo perdido. Y que están atrapados en su propio infierno. Pero por suerte para ellos hay asociaciones que luchan para defender su derechos como seres humanos. Aquí en España quien esta a cargo de esta labor es Comisión Española de Ayuda al Refugiado, que organiza y gestiona esta emigración y muchas otras por todo el país. Si entramos en el ámbito local de Elche encontramos organizaciones como la Fundación Elche Acoge o la asociación de Ayuda a Personas Refugiadas Sirias. Estas dos asociaciones velan por los derechos de refugio de estos supervivientes de guerra. Todas ellas tienen programas de refugio especiales para los sirios y recogen ropa, alimento, dinero y cualquier ayuda que la ciudadanía les ceda.

Lo notamos muy lejano y actuamos como si de una historia fantástica se tratase. Pero nadie esta a salvo de una guerra.

Vivimos en un mundo convulso y este es un problema que nos incumbe a todos. Lo notamos muy lejano y actuamos como si de una historia fantástica se tratase. Pero nadie esta a salvo de una guerra, nadie puede estar seguro que lo que posee ahora continuará con el hasta su muerte. En cualquier momento una mala palabra entre dos lideres, el estrechar de manos de dos políticos o una simple idea radical seguida por muchos puede provocar que lo pierdas todo.

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