Watson, el arma secreta de Shakespeare

“Matemos a todos los abogados” W. Shakespeare, 1591

El escritor de Stratford-upon-Avon situó esta famosa frase cerca del final de la obra histórica Enrique VI, Parte 2, como clave de un plan para sembrar el caos y facilitar la llegada al trono del pretendiente Jack Cade.

Afortunadamente, esta peculiar táctica no se llevó a cabo y nadie ha vuelto a plantear la eliminación sistemática de los abogados como medio para la consecución de cambios políticos o sociales.

No obstante, si atendemos a las noticias que están apareciendo últimamente en los medios, parecería que los abogados tienen los días contados.

En efecto, seguro que muchos profesionales del sector legal habrán leído que el banco ruso Sberbank reemplazará a 3.000 empleados de su departamento legal por un robot, o que JP Morgan tiene un software que hace en segundos lo que costaría 360.000 horas de abogados.

¿Es esto real o es una exageración? Si es cierto ¿Cómo puede estar sucediendo de repente? ¿ha habido un cambio drástico en la tecnología y no nos hemos enterado?

La respuesta es sí. Estamos ante un cambio brutal, y se llama machine learning.

Hasta hace poco, los ordenadores se limitaban a automatizar tareas, realizándolas más rápido y más barato que una persona, y con muchos menos errores. Pero ahora, cuando un ordenador vence los mejores jugadores de Go del mundo, no solo está calculando muy rápido, sino que se está inventando movimientos que no habían sido puestos en práctica antes por ningún jugador humano. A los ordenadores, en vez de enseñarles una lista enorme de reglas para resolver un problema, ahora se les puede “entrenar” introduciendo la respuesta a una multitud de posibles situaciones, de forma que el ordenador puede extraer patrones y generar, para una nueva pregunta que nunca se le ha formulado, una respuesta completamente nueva. Es decir, el ordenador está aprendiendo. Como bien dice Enrique Dans “es lo mismo que ocurre cuando cada vehículo autónomo que circula un metro por cualquier carretera contribuye automáticamente con su experiencia al aprendizaje de todos los vehículos autónomos que circulan en el mundo propiedad de una compañía determinada.”

Y es Watson, la tecnología de inteligencia artificial de IBM, la que ha conseguido que el machine learning vaya un paso más allá, ya que es capaz de procesar también imágenes, voz y, próximamente, vídeo. Además, ‘comprende’ el lenguaje natural. Watson no lee todos los párrafos, sino que hace una identificación de las frases que contienen elementos de la búsqueda y de su contexto. Gracias a la tecnología de Watson se ha podido crear el primer abogado robot de la historia, Ross, que ya están utilizando varios despachos en Estados Unidos.

Las opiniones sobre el impacto que tendrá la tecnología en los despachos legales es diversa, mientras estos profesores de la University of North Carolina School of Law, afirman que conllevará una reducción de un 13% en las horas dedicadas, la consultora McKinsey cree que un 23% del trabajo de un abogado puede ser automatizado. Según este estudio realizado entre bufetes americanos (320 firmas con al menos 50 abogados en plantilla), un 35% de los encuestados piensan que los abogados de primer año serán reemplazados en la próxima década por soluciones como la de Watson.

Y no tenemos que irnos tan lejos para encontrarnos soluciones innovadoras para el sector legal, la startup andaluza Legal Innovation, a quien hemos podido ayudar desde la aceleradora Andalucía Open Future, ha desarrollado una solución llamada ‘Legal Data’, para conocer los resultados y el tiempo en que tardan en resolverse los litigios judiciales. La herramienta permite conocer en cuestión de segundos el histórico de victorias y derrotas en función de un tema o un juzgado, así como saber el tiempo medio que tardará en resolverse cada tipo de litigio o cuáles han sido los veredictos de los magistrados en distintas materias a lo largo del tiempo.

Todo parece indicar que si bien las máquinas no conseguirán sustituir completamente a los abogados, sí que constituirán una importante herramienta de apoyo en su trabajo y que supondrán un gran impacto en un sector que, como tantos otros, no va a tener más remedio que reinventarse.