El método Lean Startup de Eric Ries

¿Estamos acostumbrados a leernos las instrucciones de aquello que compramos? ¿o pueden más las ganas de empezar a usar nuestro ordenador, móvil o coche? Debo reconocer que a lo largo de mi vida apenas he leído las instrucciones de un nuevo producto en un par de ocasiones.

Hago esta pequeña reflexión antes de abordar la reseña del libro The Lean Startup escrito por Eric Ries, entre otras cosas, porque resulta interesante el uso del términométodo en el título. Viene del griego Meta –más allá- y Hodos que significa camino. En su adaptación latina Methodus viene a ser el camino a seguir.

Recurrir a la etimología de las palabras siempre es un acierto a la hora de entender lo que queremos definir. El autor defiende que los emprendedores pueden aprender a crear startups. Se trata de un método que siembra cátedra y crea ciencia, algo que reduce considerablemente los índices de fracaso. Es importante recordar el talento de grandes gurús en el mundo tecnológico que han conseguido romper las reglas con sus primeros proyectos. Son pocos y conocidos, el resto ha saboreado el fracaso, ha tenido sus desvelos y ha rediseñado su proyecto en múltiples ocasiones.

En este punto es interesante recordar la definición de startup que ofrece Eric Ries en el libro donde señala que es una institución humana diseñada para crear un nuevo producto o servicio bajo condiciones de incertidumbre extrema.

1. ¿Qué es el método Lean?

En primer lugar nuestro objetivo debe ser encontrar el Producto Mínimo Viable (MVP). De esta forma podemos empezar a trabajar con nuestros posibles clientes sobre el producto que queremos poner en el mercado. Es un sistema que nos permite empatizar con el consumidor, en muchas ocasiones olvidados en la cadena de producción. En este caso trabajamos con ellos desde el primer momento y lo más importante su opinión es vinculante y puede cambiar la estrategia que tenemos diseñada en un primer momento.

2. Estrategias

En este sentido existen una serie de estrategias interesantes para conocer el comportamiento de los clientes. Quiere destacar los experimentos A/B en los que se ofrece el producto de dos formas diferentes en un corto espacio de tiempo. Una vez conocido la reacción del consumidor podremos sacar conclusiones acerca de nuestro diseño o formato a la hora de ofrecer nuestro producto. En muchas ocasiones un cambio mínimo puede traer cambios sorprendentes.

En este punto es importante hablar del Pivotaje un concepto que el autor repite en varias ocasiones. Los amantes del baloncesto recordarán a Hakeem Olajuwon uno de los mejores pivotes de la historia de la NBA. El fallecido periodista Andrés Montes le llamaba el bailador de Cottan Club por esa capacidad que tenía de moverse debajo del aro para encontrar la mejor posición. Este símil lo podemos trasladar a nuestra startup en sus primeros meses de vida. Tenemos que hacer pequeños movimientos para conocer mejor lo que los clientes necesitan, a veces, mirar el proyecto desde otro punto de vista puede ser enormemente positivo para nuestros intereses.

3. Crear-Medir-Aprender

La terna Crear-Medir-Aprender es fundamental en la metodología lean startup. Si nos olvidamos de alguna de ellas el fracaso de nuestro proyecto esta prácticamente garantizado. Se trata de un camino en el que transformamos las ideas en productos, medimos la reacción de los clientes y aprendemos a perseverar en la idea o pivotar nuevas alternativas. Es un camino en el que destacaría la importancia que tiene el cliente desde el primer momento. Es una forma nueva de hacer las cosas. Antiguamente los empresarios creaban nuevos productos sin conocer lo que realmente quería el consumidor. Esta metodología nos permite saber en tiempo real la demanda que hay, algo que nos permitirá conseguir buenos resultados y mejorar la calidad de vida de las personas.

El Método Lean es un manual que los creadores deben tener en cuenta. Quizás no haya que seguir todos sus argumentos, de todas formas, es interesante conocer una práctica que se puede llevar a cabo y que hanseguido numerosos emprendedores de éxito. De todo el libro me quedo con dos cuestiones que me parecen fundamentales. La primera es que el emprendedor no nace, se hace con el paso del tiempo. En este camino existen apoyos, como es este libro, que nos pueden ayudar a la hora de diseñar nuestro producto. La segunda y que puede parecer un tanto cansina pero que es real, el fracaso nunca es un problema. Puedo serlo para el empresario que ha invertido millones de euros en un proyecto. Para nosotros que estamos testando una idea solo es un golpe de aliento para encontrar el mejor camino.

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