En recuerdo de Eduardo Humberto del Río García, “RIUS”

· EDUARDO HUMBERTO DEL RÍO GARCÍA “RIUS”·

Escribir esto me ha tomado algún tiempo, he tenido asimilar la noticia, para luego sentarme a escribir la noche de este sábado, 18 días después de saber de su partida.

Cuando mis padres se mudaron hace cuarenta años, a la casa que pagarían por el resto de sus vidas, casi no llevaban muebles, con gran asombro de los vecinos, lo que bajaban del coche en el que hicieron los viajes de mudanza, eran cajas y cajas de libros, tantos que los libros tuvieron su propio cuarto en la casa, “el cuarto de estudio”. Con los años el cuarto se quedaría chico y la casa tendría que ser ampliada para poder dar cabida a más de una decena de libreros, en los que reposaban más de un millar de libros.

Entre esos libros crecimos mi hermana y yo, la diversidad de temas de los mismos, daba cuenta de la apertura con la que seríamos criados. Algunos de estos libros serían fieles compañeros a lo largo de mi infancia y juventud. Con algunos de estos aprendí a leer, un poco antes de entrar a la escuela primaria; otros me ayudarían a entender, que el mundo es más amplio de lo que uno puede ver.

Los libros de “RIUS” estaban allí, entre tantos otros, las historietas de “Los Supermachos” y “Los Agachados”, “Cuba para Principiantes”, “El Pequeño RIUS Ilustrado”, “Marx para Principiantes”, “La Panza es Primero”, “Lenin para Principiantes”, “La Trukulenta Historia del Kapitalismo”, “ABChe”… Con el tiempo se irían agregando más títulos del autor, llegarían a la casa, “Mao en su Tinta”, “Manual del Perfecto Ateo”, “El Diablo se llama Trotsky”, “Hitler para Masoquistas”, “Economía para Ignorantes (en Economía)”, “Filosofía para Principiantes” y otros tantos más.

Dicen que Zamora, en el noroccidente del estado de Michoacán, es un pequeño rinconcito del cielo en la tierra, y tal vez sea verdad, la fresca brisa de la sierra atempera el valle todo el año y lo hace fértil cuna del cultivo de una gran variedad de bayas silvestres. Esta tierra siempre fecunda, fue la que vio nacer a Eduardo Humberto del Río García, hace 83 años, un miércoles 20 de junio, durante el caluroso verano de 1934. En el otoño de ese mismo año, el ocaso caía sobre su padre y obligaba a la familia del Río García a emigrar a la ciudad de México.

Eduardo, estudió hasta el quinto grado en la escuela tradicional y luego estuvo interno siete años en un seminario de curas Salesianos, del que salió no para ser cura, si no para ser monero, sus primeros garabatos serían publicados por la revista “Ja-Ja” en 1954, cuando estaba por cumplir los 20 años. Desde entonces Eduardo Humberto del Río García “RIUS”, ha dibujado su vida y ha vivido del dibujo. Sus caricaturas han sido publicadas en más de una veintena de periódicos y revistas.

El General y Ex Presidente de México Lazaro Cárdenas del Río le jala las orejas al joven “RIUS”

En 1965 publicaría el primer ejemplar de la historieta “Los Supermachos”, un año después vendría su primer libro “Cuba para Principiantes”, luego la Editorial Posadas, de Guillermo Mendizábal publicaría, su otra famosa historieta de corte político, “Los Agachados”. Desde esos momentos a mediados de la década del 60, RIUS se vuelve un referente, crítico y mordaz del México en el que vive y del Gobierno que “dirige” los destinos del país.

Se cuenta que al final de la década del 60, agentes de la extinta Dirección de Seguridad Federal (DFS) que era la agencia de inteligencia del Gobierno Mexicano, bajo el mando de José Antonio Zorrilla Pérez (el mismo que luego, en 1984 siendo director de la DFS, planearía el asesinato del periodista de Excélsior Manuel Buendía Tellezgirón); detendrían (o más bien secuestrarían) a Eduardo Humberto del Río García alias “RIUS”, con la intención de amedrentarlo, para que no publicase material en contra del Gobierno y del presidente en turno, Gustavo Díaz Ordaz. La DFS a cargo, en aquel entonces, de Fernando Gutiérrez Barrios, era una dependencia directa de la Secretaría de Gobernación, que por aquellos días, tenía como Secretario a Luis Echeverría Álvarez (quien luego sucedería a Díaz Ordaz en la Presidencia de México). El episodio terminaría con la intervención del expresidente, Lázaro Cárdenas del Río (del que Eduardo era pariente), quien personalmente pediría a Díaz Ordaz, dejar en libertad al caricaturista (con quien guardaba parentesco).

Caricatura de Diaz Ordaz realizada por “RIUS” y usada como cartel durante las protestas de 1968

Las ideas y el pensamiento político y filosófico de “RIUS” siempre guardaron una marcada inclinación hacia la izquierda, liberal y democrática, para Eduardo, no podía haber un verdadero sistema socialista, sin una democracia que lo respaldara. Ateo por convicción, era un fiel crítico de la “iglesia” como institución, entendía a la iglesia como una entidad creada por la sociedad para responder a intereses creados, unas veces politicos, otras económicos, otras tantas sociales y unas pocas espirituales. Estos pensamientos e ideas quedan plasmados en toda la obra de “RIUS” y son objeto del disciplinado escrutinio, la crítica y la censura con la que la iglesia observa a sus críticos. Los grupos conservadores y de derecha enclaustrados unas veces en el gobierno y otras tantas en la oposición, fueron duros críticos de cada una de las publicaciones de “RIUS”, quien daba cuenta de estas críticas con gran sentido del humor y entendiendo siempre la estrechez de pensamiento de quienes piensan conservadoramente.

Eduardo Humberto del Río García “RIUS” en la decada del 90

En 1981 “RIUS” publicaría una de sus mejores obras (y tal vez la mas controversial) “Manual del Perfecto Ateo” un breve pero conciso tratado acerca de la existencia de Dios y el Ateismo. Este pequeño ensayo le ganaría a Eduardo, severas críticas por parte del clero formal, y de las altas jerarquías de la Iglesia Católica en México y otras partes del mundo. Finalmente sería excomulgado por ferendae sententiae dictaminado por las autoridades Católicas de México.

Kemchs, Carlos Monsivais, El Fisgón, RIUS, Paco Ignacio Taibo I y Magú en 1991

Durante su vida “RIUS” escribió sobre varios temas, aparte de la política y la religión, redactó (o más bien dibujo) breves tratados sobre, sobre economía, filosofía, medicina natural, alimentación vegana y formas de vida sustentablemente sanas y cuidadosas del medio ambiente. Eduardo era un hombre en constante aprendizaje, un autodidacta nato, capaz de aprender, desaprender y volver a aprender sobre casi cualquier tema que le interesase. Eduardo era a todas luces un maestro, con la virtud de poder desgranar complejos conceptos y expresarlos en explicaciones didácticas y sencillas para que fuesen entendibles por todos los mortales.

Esa virtud de docente permanente, es a mi pensar, la más trascendental de las virtudes de “RIUS”, es también la que trasciende más profundamente en el recuerdo de quienes quedamos. Aquellos que como yo, aprendimos a través, de los libros de “RIUS” los primeros conceptos de algunos temas, por demás complejos.

RIUS y sus libros, traducidos a mas de una decena de idiomas…

Eduardo vivió una vida larga, una vida en la que esbozó su propia felicidad, en cada trazo de los “garabatos” dibujados, un trazo que culminó la madrugada del martes 8 de agosto del 2017.

Le sobreviven a Eduardo… Su esposa Micaela y su hija Citlali, a ellas nuestro más profundo abrazo, con la esperanza de saber que la vida de los ausentes continúa su camino, en el recuerdo de quienes seguimos presentes.

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