Llevo la mitad de una segunda carrera…

No lo presumo, solo lo pienso, no como un logro sino como un reto, solo tengo un camino que me he marcado aparte de concluir esta nueva aventura (y mejorar mi trabajo, obvio) y ese es entrar en el trabaje que compré hace un año para una boda.

Estoy seguro de que el esfuerzo del vendedor si fue en vano.

Tantos modelos, tantos cambios de colores para solo usarlo una vez. Que si lo pienso mejor, estoy seguro que he ido más al dentista que las veces que he presumido andar en el traje.

Ahora cada que le doy una mordida a alguna de esas comidas que el cardiólogo ahora me recrimina, veo más lejos el anhelo de usar el Slim Fit. Como que le debito a la idea de volverme a ver dentro de él.

Para explicarme un poco mejor, ¿te acuerdas la última compra inútil que hiciste con tu tarjeta de crédito? Esa que no ocupabas en verdad pero que era una ganga o esa que aceptas que le debes al banco pero que luego te aprietas para pagarla antes de fin de mes… bueno pues igual me pasa, solo que para yo pagarla implica un reto exponencial que le resta a la voluntad.

Ahora le debo a la báscula, mi peso es 99.44 kg.

Auf wiedersehen!