La Tela

Él no tenia que esperar, lo deseaba, su sudor recorría todo su cuerpo, esperando que cada gota derramada mojara la cama excitada, tenia el placer de sentir el algodón suave sobre su piel erizada, el olor que desprendía de las sábanas se mezclaba con el perfume del jabón recién transpirado de sus fibras, la mezcla de besos con la tela, la saliva con los hilos y la fornicación con el sueño de tener una envoltura cálida. El enredo con la delicadeza de transpirar por entre los espacios y las formas de coger con el material que estaba hecho lo llevaban a un placer efímero pero perfecto, al final manchando las esquinas de una esencia agotadora y el desgarre de las cinturas atadas al tejido.