Camila Arteche

La actuación como regalo

Camila Arteche Pazó es una de esas actrices jóvenes cubanas que desborda alegría al conversar con ella y lo hace porque ama lo que hace. Ha hechizado de esta manera al público cubano que ha quedado prendido de su rostro e inteligencia a la hora de enfrentar cada personaje.

Ella no pudiera hacer otra cosa que no fuese actuar e intenta disfrutar cada espectáculo como si fuese la último de su vida. Multifacética y carismática responde en esta entrevista a la revista Cartelera cuestiones profesionales que solo alguien como ella que deja la piel en cada trabajo puede expresar.

Foto-Luis Joa.

¿Cuáles fueron tus inicios en la actuación?

Mis inicios fueron disfrazada en mi casa. Un día estando en primer grado una profesora le dijo a mi mamá que me pusiera en teatro. Una sobrina de ella estudiaba en el grupo de títeres de Leonilo Guerra y ella recomendó este taller para mí. Mi mamá me comienza a llevar y en aquellas clases aprendí un montón sobre teatro.

En ese tiempo además hice mucho radio. En la COCO el programa Cuenta con nosotros y en Radio Ciudad de La Habana Buenos días personita. Pasé además por un grupo de teatro llamado Teatro Azul y luego hice las pruebas de la ENA.

Me gradué con Carlos Díaz con una obra polaca que se llama El otro cuarto y justo ensayando para mi graduación voy al casting para la telenovela Aquí Estamos y me aprueban. Estando en la escuela hice teleplays, Tras la huella, pero profesionalmente lo primero que hice fue Aquí Estamos.

¿Qué representó para ti la telenovela Aquí Estamos?

Enfrentarme con el mundo audiovisual fuertemente, porque era una novela de muchísimos capítulos, donde tenía un papel protagónico. Tuve la suerte de trabajar con actores maravillosos de mucha experiencia como Alina Rodríguez, Enrique Molina, Roberto Perdomo, María Teresa Pina y otros jóvenes que ya habían trabajado mucho y que me ayudaron también como Dennys Ramos.

Esta telenovela fue una experiencia preciosa, porque aprendí y me divertí un montón y abrió las puertas además a hacer más teatro, a hacer televisión, a hacer cine, Aquí estamos me abrió las puertas de todo.

¿Qué ha significado ser la conductora por dos años consecutivos del programa Bailando en Cuba?

Para mí ha sido una dicha, porque este tipo de programa en el formato que está saliendo es pionero en Cuba y queremos transmitir una alegría muy grande a las personas.

Yo estoy extremadamente feliz de formar parte de ese equipo tan maravilloso que trabaja con muchas ganas. Ellos son incansables, porque laboran a cualquier hora del día. Estar en un equipo así es para mí un privilegio tremendo y que además a la gente le esté gustando el programa el mayor regalo.

Foto- Luis Joa.

¿Qué anécdotas pudieras contar de tu participación en Bailando en Cuba?

Son muchas. Por ejemplo, con la ropa tengo un montón. La gente me pregunta si el vestuario es mío o me lo regalan. Sobre eso puedo decir que es de un equipo maravilloso encabezado por Yuri y Liván, llamado Gaya Novias de Cuba.

Las críticas con el tema escotes es súper simpático porque la idea era que Bailando en Cuba fuera un programa atrevido también, bebiendo de cómo son las presentadoras de este tipo de programas en el mundo entero, que tienen una línea, a la que no estamos acostumbrados en nuestro país.

El director me decía que debíamos aflojar un poquito. Incluso hubo gente que me ponía en las redes sociales que estaba explotando demasiado este recurso. Yo le dije al director del programa que quiero ser atrevida en eso también y si me tengo que poner escotes me los pongo, pues creo que son súper bonitos, además yo soy joven y me encantan.

Lo que sucede con el tema de los escotes es que resulta una manera nueva de ver a alguien vestido en televisión y ha sido muy simpático con respecto a ese tema. Hay personas en los dos extremos, algunos que me apoyan con eso y otros que piensan que ando desnuda en televisión.

¿Qué retos has tenido al ser la conductora de este programa?

Muchísimos, porque yo había trabajado mucho la conducción en cabaret, pero en televisión nunca. Es muy fuerte el trabajo en Bailando en Cuba, pues trabajamos diariamente bastante para que el domingo la transmisión salga perfecta.

Es un programa grande y al ser de baile puede pasar cualquier cosa, por ejemplo: que alguien se caiga o se rompa un zapato. Entonces tenemos que estar al tanto de todo.

Además, los conductores somos la imagen del equipo completo y tenemos que estar conscientes que lo que digamos responde al pensamiento también de los que no salen en cámara.

Otro de los retos es que el programa lo filmamos como si fuese en vivo, entonces cualquier cosa que te confundas hay que arreglarla ahí, como si se filmase en directo. Eso ha sido una escuela tremenda y un excelente entrenamiento.

¿Qué significa para ti pertenecer al grupo de teatro Jazz Vila Projects?

Una bendición. Yo siempre le digo a Jazz que este grupo es mágico. Estamos saturados de oír de que los grupos de teatro son una familia, pero realmente este equipo es una familia de verdad.

Somos un grupo de amigos que comenzamos con la idea de hacer una obra para jóvenes y para todo tipo de público, no solo para las personas que normalmente consumen teatro. Esa es la línea que hemos mantenido y que queremos mantener.

Jazz me pone pruebas tremendas, por ejemplo de personajes totalmente diferentes de una obra a otra y se lo agradezco, porque a veces a nosotros nos encasillan mucho y gracias a dios él no ha hecho eso conmigo.

Yo me divierto un montón. He sacado grandes amigos de este grupo y grandes personajes de los cuales me siento muy orgullosa y feliz.

¿Cuál de las obras teatrales en las que has participado has disfrutado más? ¿Por qué?

Todas las he disfrutado. Yo he tratado de escoger mis trabajos. Para mí todos han sido un regalo y les he podido sacar cosas buenas y experiencias de las que he aprendido también.

Foto- De la autora.

¿Qué has sentido al tener tanto éxito con la obra teatral Farándula?

Farándula es para la farándula. Si no teníamos éxito con eso, no teníamos con más nada. El tipo de personaje que interpreto en esta obra yo nunca lo había hecho: Sarah la cubana. Tengo muchos amigos en otros países que me dicen que soy una cubanaza, que han conocido un montón de cubanas así. Para mí, esos elogios han sido lo mejor, que me lo digan gente de afuera y también gente de aquí.

Me siento feliz, porque los artistas trabajamos para el público y que se tenga éxito con tu trabajo es tener parte de la batalla ganada.

¿De qué manera construyes tus personajes?

Diferentes. En dependencia del guion o el tipo de proyecto. Trato de acercarme lo más que puedo a lo que es el personaje, analizando cada detalle de quien voy a interpretar, pero nunca es igual. Estudiar mucho, es lo más importante.

¿Cómo ha sido tu experiencia en el cine? ¿Alguna película que te haya marcado más que otra?

He sido privilegiada también como actriz joven en el cine. Ha sido duro, sobre todo al principio, pues habían muchas cosas que no entendía y que he ido entendiendo después. He tenido bonitas experiencias y la oportunidad de estar en producciones muy buenas tanto extranjeras como nacionales. Ha sido aprendizaje todo el tiempo.

Todos los personajes de las películas en las que he participado han tenido cosas lindas, pero El acompañante, de Pavel Giroud, por la historia que cuenta me marcó mucho. El personaje que interpreté en este filme fue Lisandra, la bailarina. Estudié mucho para eso y me involucré bastante. Tengo además grandes amigos que salieron de esa película.

¿Qué medios prefiere como actriz?

A mí me encantan todos, mientras sea un buen personaje, dirección y guion me da igual el medio que sea. Yo los disfruto por igual, pues cada uno tiene sus particularidades y cosas buenas.

¿Qué proyectos futuros tienes en tu carrera profesional?

La tercera temporada de Bailando en Cuba. Seguir con la obra teatral Farándula, que próximamente debemos comenzar una gira nacional y una gira internacional. Tengo además la filmación de una película cuando regrese cubano-holandesa.

De momento están esos proyectos: la película y seguir con Farándula !Y prepárense para la tercera temporada de Bailando en Cuba que hay sorpresas!

¿Qué aspiraciones tienes como actriz?

Yo trato de vivir al máximo cada oportunidad que me dan. Para mi disfrutar lo que estoy haciendo en estos momentos es el mayor regalo.

Por supuesto tengo aspiraciones, por ejemplo, que me sigan llegando guiones que me gusten o que me sigan llamando directores con los que quiero trabajar, pero si no disfruto lo que tengo en el momento no puedo proyectarme positivamente. Entonces mi mayor aspiración es seguir disfrutando en el presente el trabajo que estoy haciendo.

¿Cuál mensaje darías al público que te admira y sigue tu trabajo?

Quiero agradecer, porque el cariño que me encuentro diariamente cuando salgo a la calle es lo más lindo que me pueda pasar con mi trabajo. Que llamen al teatro para saber qué día estoy yo actuando, que vayan a las filmaciones de Bailando en Cuba, que esperen al final para felicitarme, para darme un detalle o que me escriban en redes sociales el mínimo comentario para mí es fenomenal. A todo mi público le digo que gracias, gracias siempre por el cariño de todos los días, por el cariño que me encuentro cada vez que salgo a la calle.

Camila no con mucho tiempo contesta estas preguntas y vuelve allá adentro a la Sala Adolfo LLauradó a los ensayos, pues dentro de poco tiempo es la función y volverá a transformarse nuevamente en alguien que desconoce, con atuendos, vestuario y voz tan diferentes; dejándolo todo allí, en el escenario, pero al final del día estando satisfecha, por haber tenido a la actuación como regalo de vida.