Cómo el fracaso del sistema precipitó la muerte de Hans Pozo

Por José Navarrete

Su madre lo abandonó a los cuatro años porque su rubia cabellera le recordaba a su progenitor. Pasó de un hogar a otro, pero siempre lo terminaban echando. En ese vaivén entre la marginalidad, el rechazo, las drogas y la falta de oportunidades transcurrió su vida. Soñaba con tener un taller mecánico y entregar un futuro mejor a su hija. Sin embargo, el revés de todo un sistema lo condenó a un trágico final. A la edad de 20 años, un hombre le disparó dos veces en la cabeza, mutiló su cuerpo y, más tarde, repartió los restos por diversos puntos de la capital.


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