Fantasmas en el museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco, ¿mito o realidad?

Hay leyendas urbanas que afirman la presencia de actividad paranormal en el museo ubicado en Retiro. Vecinos y empleados sostienen la existencia de fantasmas en el lugar pero las versiones oficiales de las autoridades, aseguran lo contrario.

El museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco cuenta con leyendas urbanas de episodios misteriosos contados en primera persona por vecinos y trabajadores del lugar ubicado en Suipacha 1422, en Retiro. Las autoridades del museo, a cargo del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, desmienten cualquier tipo de presencia paranormal ya que “El museo tiene una colección tan vasta y variada que no necesita esta publicidad”, afirmó el director del museo, Jorge Cometti.

El museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco inició su actividad en 1910 gracias al patrimonio formado por una colección privada de Isaac Fernández Blanco, que luego se amplió por las donaciones de varias familias de la aristocracia porteña. En 1922 Fernández Blanco donó el museo a la Municipalidad de la Ciudad, aunque siguió donando objetos hasta su muerte en 1928.

En 1947 la colección que representa al arte virreinal americano de los siglos XVI, XVII y XVIII fue mudada al Palacio Noel en el barrio de Retiro, en donde se encuentra en la actualidad sumándose a la colección del Museo Colonial que ya existía en el lugar. El edificio tiene un estilo neocolonial hispanoamericano, diseñado por el arquitecto Martín S. Noel.

El museo tiene en su arquitectura elementos del barroco americano y también de la andina de Bolivia y Perú, tiene una luz tenue en su interior, paredes de colores fuertes como el rojo o el turquesa y arañas colgando de los techos. Además el piso es de madera, algo gastada, que cruje a cada paso que se da. La colección tiene piezas religiosas como cálices y copones de oro y bustos de vírgenes y santos. Por fuera el edificio es blanco con algunas manchas de humedad, los detalles son color ocre y las rejas y balcones de color negro. El jardín es amplio y tiene aljibes y fuentes coloniales, acompañados de una galería con columnas y de piso color ladrillo.

“Le tengo más miedo a los vivos que a los muertos, el tema no es una actualidad”, dijo Juan Ignacio Holder, jefe de Relaciones Institucionales y Prensa del museo. “Al ser una casa antigua los materiales ayudan en algún punto a generar este clima”, agregó.

Por otro lado, hay empleados del museo que creen con fervor la presencia de fantasmas, como el jefe de Guardias de Seguridad, Fabían Paez, aunque afirma que no lo molestan. Paez contó que a veces se puede sentir como si alguien les respirara al lado pero que no ven nada y declaró: “Las cámaras de seguridad las controla el gobierno de la Nación y varias veces nos han llamado porque ven movimiento en el museo de noche pero cuando los guardias nos fijamos, no hay nadie”.

“Mi padre trabajaba en el museo antes que yo. Una vez había una muestra de flamenco en el jardín y apareció una mujer muy alta vestida de blanco, de cabello negro y largo pidiendo un vaso con agua y cuando le llevaron el vaso, la mujer se había esfumado”, dijo Paez.

Los mitos de apariciones en el museo vienen de hace muchos años, se dice que la bailarina de flamenco Graciela Ríos Saiz en 1989 afirma haber visto una silueta con consistencia de nube y opaca a algunos metros del suelo, lo cual luego ella desmintió.

“Hay versiones erróneas de lo que se dice del Palacio Noel. Se dijo que funcionaba una compañía de esclavos negros de los ingleses en estas tierras y es mentira, era en donde está la Plaza San Martín, en Retiro y de allí proviene el nombre por tratarse de una casa del retiro de esclavos”, explicó el jefe de Prensa.

“El museo no necesita explotar las leyendas urbanas sobre fantasmas, ya que tiene la colección pública más importante de Sudamérica y no necesitamos apelar a los mitos para que le gente venga”, concluyó Holder.

El director del museo, Cometti expresó: “En un momento pensamos en usar el tema para promocionar la muestra pero no resultó, no entendemos porque los medios insisten con esto”. “Hemos dado notas técnicas acerca del patrimonio del museo, pero cuando vimos las notas plasmadas eran notas de fantasmas, como una publicada en el diario La Nación hace años”, agregó.

“Debo reconocer que no tengo un alma sensible y tal vez por eso nunca vi nada. Y llevo 36 años trabajando acá”, cerró Cometti. Pero para algunos, en el museo Fernández Blanco si hay fantasmas, por lo que el mito aún sigue en pie.


El fantasma de la sobrina de Martín Noel

El arquitecto e historiador del arte hispanoamericano, Martín Noel, era hermano de Carlos Noel, el intendente de Buenos Aires entre 1922 y 1927 durante el gobierno de Marcelo Torcuato de Alvear. Los hermanos vivían en el Palacio Noel, en aquel entonces, Martín vivía en la parte de adelante del edificio en lo que hoy es la parte de boletería, la capilla y oficinas y Carlos vivía en el edificio principal con su esposa Mónica de Tezanos Pinto Lloveras y sus hijos Soledad, Carlos y Francisco Noel Tezanos Pinto.

En su gestión municipal Carlos Noel construyó avenidas diagonales, ensanchó la calle Santa Fe, remodeló la Plaza Mayo, avanzó en la construcción del Museo de Historia y creó el Museo Municipal de Arte Colonial en su residencia en la calle Suipacha al que luego se le sumó el patrimonio donado por Isaac Fernández Blanco.

Las razones por las cuales las familias de clase alta se mudaron de los alrededores de Plaza de Mayo al sur de la capital, a Retiro, fue por la fiebre amarilla, el cólera y por las grandes oleadas inmigratorias. Cuando la familias de la aristocracia se mudaron a esta zona, intentaron imitar la estructura arquitectónica de las casas y mansiones de París del siglo XX, pero la mansión de los Noel, por decisión de Martín, imitó el estilo de un palacio peruano del siglo XVIII.

La hija de Carlos Noel, Soledad, murió a los 17 años de tuberculosis, lo cual está en los antiguos registros parroquiales y se dice que su espíritu quedó vagando en el Palacio Noel. Vecinos afirmaron haber escuchado lamentos y sollozos durante la noche y que a veces se veía una muchacha vestida de blanco caminando por los jardines, en la zona del aljibe.

El presidente de los Estados Unidos Herbert Hoober, visitó Buenos Aires en 1928 y fue alojado en la Mansión Noel. Se dice que algunos integrantes de su comitiva denunciaron haber visto una figura que se paseaba por los jardines y el presidente se quejó por no poder dormir debido a los lamentos y ruidos de puertas que se escuchaban a la noche.

El poeta Oliverio Girondo y su esposa vivieron en la casa contigua al museo alrededor de 1940 y aseguraron haber visto la presencia de una figura femenina. Aunque nada de esto es comprobable muchos vecinos han afirmado haber visto a esta mujer vestida de blanco en los jardines del Palacio Noel.

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