Estos son tiempos emocionantes para los que hacemos software. Los ciclos de evolución tecnológica que antes tardaban diez o quince años ahora lo hacen cada cinco años, siete cuando mucho. Nuestra capacidad de adaptación se pone a prueba todos los días: estar en la nube, tener tolerancia a fallos, bussines inteligence, explotación de metadata, machine learning. Nunca antes el mundo se había puesto en riesgo por nuestros errores (Heartbleed bug). Ya no hacemos cajas mágicas: nuestros usuarios y clientes saben lo que es posible lograr y lo exigen.
En todos los casos, el éxito depende de nuestra inteligencia. Somos Knowledge Workers; somos personas que necesitamos aprender todos los días. La especialización debe estar combinada del entendimiento de un todo: ya no puedes ser programador sin saber un poco de pruebas o de negocio. No tienes que ser experto en seguridad o escalabilidad, pero debes entender los principios y aplicarlos en la arquitectura y el código.
El uso de metáforas y analogías para aprender
Un recurso muy utilizado para ayudarnos a entender son las metáforas. Así que nuestra creatividad se ve tanto en la implementación como en la explicación. Por ejemplo, esta navaja suiza da en el clavo a un principio de desarrollo que se llama Single Responsibility. Y ¿cómo lograrlo? Un meme nos lo dice:

Tenemos muchas metáforas que ya son un clásico: la deuda de una tarjeta para explicar la deuda técnica; el balance de activos y pasivos para explicar Test Drive Development. XKCD lo hace con un enorme sentido del humor.
Hace unos días en Campus Party Zapopan un investigador del Conacyt puso su inteligencia (y la de la organización que representa) en franca duda. El tema era Hacking y metodologías como EC-Council, ISSAF, GPEN. Para explicarlo utilizó una metáfora que, además de sexista, era estúpida. ¿En qué cabeza cabe el utilizar estereotipos para explicar conceptos clave como Identificación de Vulnerabilidades y Network Mapping?
No vi la presentación completa; no tengo estómago para tanto. Sin embargo el escuchar frases como “Darle pequeños detalles hasta que se deje dar tallones”; “Sé y compórtate como un Macho Alfa”, me ofenden como mujer, así como profesional de software.
Somos una industria que sigue buscando el respeto de aquellos que aún no nos ven como profesionales. Estamos aprendiendo a comernos nuestro orgullo y a trabajar en equipo con gente que complementa nuestros skills. Y pasa que algunas de esas personas somos mujeres. No podemos pedir ser tratados como personas y, al mismo tiempo, ofender con frases misóginas.
El Comandante Eduardo Zepeda debe disculparse con las mujeres y con la industria. No basta con el tweet de @Applicate. Debe aceptar su error y dejar esos comentarios para su vida personal. Tengo 15 años en la industria y nunca había visto una falta de respeto e inteligencia así. Yo trabajo con muchos hombres y, sí, dicen groserías y hacen bromas pesadas. Pero nunca, ni siquiera cuando hemos tenido desacuerdos laborales, han utilizado la tarjeta machista conmigo.
El QRCode, la cereza en el pastel
Las imágenes de la edecán con el QRCode en las nalgas y los participantes escanéandolo con su celular han dado la vuelta a Twitter y Facebook. El asunto me recuerda un poco al caso de un tweet que acusaba de sexistas a un par de participantes en una conferencia de TI y que originó el despido de quien hizo el chiste sexista, así como de la mujer que se limitó a evidenciarlos en Twitter. Usar las redes sociales para quejarnos y criticar es lo mismo que no hacer nada. ¿Hubo alguien en Campus Party que le reclamó a @MiPCOnline o al ponente su sexismo e idiotez? Debemos aprender a utilizar más la boca y menos el Twitter. Tener las ideas claras y hablarlas con serenidad y fuerza.
Sé que vivimos en un mundo sexista, clasista y homofóbico. Usamos y nos reímos de los estereotipos prácticamente todos los días. Pero ¿es tan difícil dejar todo eso fuera de nuestras conferencias y papers? Yo creo que no. Asistí a las conferencias que organizó Software Gurú, en las que la intensidad y calidad son una inyección de adrenalina para seguir adelante. Eso necesita la industria.
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