Compren bitcoins, si quieren

En un reciente artículo en Libre Mercado, Jorge García Domínguez proponía una pregunta interesante sobre el oro, una reflexión sobre el dinero y una recomendación, que daba en el título: No compren bitcoins. Yo ya había comprado bitcoins mucho antes, ¿será por eso que discrepo también del resto del artículo?

La pregunta propuesta era: ¿por qué en el año 2017 los sótanos y cajas fuertes de los bancos centrales de los principales países del mundo, incluida la reserva federal americana, guardan todavía lingotes de oro, siendo que las monedas que emiten ya no guardan relación alguna con el metal precioso?

JGD respondía que “no existe ninguna explicación racional (…) La única razón es (…) la inercia”. No le falta algo de razón, desde Breton Woods y el abandono del patrón oro en 1971, las monedas son fiduciarias, es decir, su valor se basa en la confianza que se tenga en los estados que las emiten. Pero voy a esbozar otra respuesta a partir de varias imágenes:

¿Qué quiero decir? Que el oro es percibido universalmente, por gente muy diversa, como algo valioso. Por eso, tener una reserva de oro es tener una reserva de valor, una medida de prudencia. En caso de cataclismo o fallo masivo en los mercados de las monedas fiduciarias, disponer de oro será muy útil. Es lo que llamaríamos un backup. El tipo de backup que muchas personas, a lo largo de la historia, han usado para salvaguardar ahorros durante episodios como guerras, deportaciones o exilios.

Pero esta introducción acerca del oro nos lleva a una reflexión más profunda sobre la naturaleza del dinero. Decía JGD, en contra de las enseñanzas académicas: “el valor del dinero no se basa en la confianza” “Es así de crudo: lo que otorga respaldo de valor al dinero son los impuestos” “No es la confianza, es Montoro” [actual ministro de hacienda de España].

Esta afirmación encierra una visión incompleta de lo que es el dinero. Si un estado, para pagar impuestos, solo acepta el euro, está haciendo dos cosas: usándolo como unidad de medida e imponiéndolo como medio de pago. Hasta aquí de acuerdo. Pero además de eso el dinero tiene una tercera función: reserva de valor. Y ahí es donde interviene la confianza.

Imaginemos un escenario hipotético: un nuevo gobierno llega al poder, saca al país del club del euro e instaura una nueva moneda que pueda manejar a su gusto. Los impuesto sólo podrán pagarse en la nueva moneda, llamémosla M. Imaginemos que, al cabo de un tiempo, en el país se genera una inflación elevada, pongamos del 50% o del 150% anual. Por mucho que ese gobierno obligue a pagar impuestos con M, cualquier persona en sus cabales mantendrá sus ahorros en euros, en oro, en bitcoins o en cualquier otro respaldo de valor que le resulte útil y accesible. Sólo para cumplir con el fisco conseguirá las necesarias unidades de M. ¿Es un escenario de ciencia ficción? Argentina o Venezuela son desgraciadamente bien reales, y tengo pocas dudas de qué dinero prefieren, puestos a escoger entre el dólar o la moneda M que le impone el gobierno.

Bitcoin es un invento tecnológicamente revolucionario. Es una forma de dinero universal e independiente de cualquier gobierno. Cualquiera es libre de usarlo, en cualquier lugar del mundo, ahora. Las reglas que rigen su emisión y funcionamiento son públicas y establecidas de antemano por algoritmos matemáticos.

Como medio de pago es muy potente, pues permite envíos sin intermediarios, de persona a persona, en minutos, a cualquier parte del mundo, a través de internet. Como unidad de medida aún no es muy útil por su alta volatilidad, que sin embargo está descendiendo según aumentan los usuarios. Como reserva de valor también tiene riesgos por lo dicho de la volatilidad, pero está empezando a ser usado sobre todo en países con difícil acceso a otras reservas de valor, o entre personas que apuestan por su masiva adopción en el futuro.

Bitcoin, y la tecnología que lo sustenta, son un experimento que necesita tiempo para madurar, ganar volumen y ser capaz de dar respuesta a las necesidades del mercado. Pero no hay duda, Bitcoin es la forma de dinero más evolucionada y prometedora que ha inventado la humanidad.

Infórmense bien antes, entiendan los riesgos y oportunidades, y entonces… Compren bitcoins, si quieren un dinero que se usa desde la libertad y no desde la imposición. Compren bitcoins, si quieren participar en el nuevo internet del dinero. Compren bitcoins, si quieren.