Los fantasmas en la Nueva España

La creencia en fantasmas puede parecer a simple vista un hecho fantasioso de algunas personas, pero en realidad es mucho más que eso y en México tiene una historia interesante que puede remontarse hasta los tiempos de los antiguos griegos, para quienes cuando una persona moría, Hypnos (el sueño) y Thanatos (la tranquilidad) recogían su alma, y Hermes la conducía al Erebo, lugar situado debajo de la tierra donde las almas cruzaban volando en forma de mariposas mientras esperaban a un barquero que los conduciría a bellos sitios por los que corrían las aguas del olvido y las flores crecían para formar lindas praderas en donde tendrían un agradable descanso eterno.

Para los griegos, cuando a un difunto no se le sepultaba, su alma descarnada o fantasma se aparecía en el mundo de los vivos para exigir que se le diera la debida sepultura.

Para los romanos, la razón de que los fantasmas aparecieran era la misma que para los griegos: porque no se les había dado sepultura digna o habían muerto en circunstancias muy violentas, como puede ser el caso del emperador Calígula narrado por Suetonio. La historia de este emperador se resume en que fue asesinado a puñaladas por su propio guardia, y sus soldados quemaron su cadáver en una hoguera improvisada, para después enterrar lo que quedó de él en los Jardines Lamianos, donde se desató una serie de espantosas apariciones que asustaban a todo el que se acercara, y que sólo cesaron cuando las hermanas de Calígula regresaron a la Ciudad luego de que el caos por su asesinato se calmara y le dieron una debida sepultura.

Emperador Calígula

Tanto para los griegos como para los romanos, las personas que no habían sido buenas en vida estaban condenadas a sufrir en lugares que podríamos equiparar con el infierno cristiano a la hora de morir.

Los novohispanos heredaron una visión cultural de los fantasmas de los griegos ,los romanos y la sociedad medieval, en la que las almas de los difuntos que no descansaban en paz se hallaban en el purgatorio y se aparecían con los mismos rasgos que habían tenido en vida pero les confesaban ser presas de horribles penas y torturas causadas por los pecados que cometieron cuando estaban vivos,y generalmente en el lugar donde habían sido sepultados. Aunque también existen leyendas que hablan de apariciones en las que el fantasma se manifiesta como una sombra, esto es claramente herencia griega.

En los documentos de la Inquisición que se encuentran en el Archivo General de la Nación pueden encontrase casos específicos que hablan sobre apariciones. Y algunos autores como Javier Ayala Calderón, en cuyo artículo “Fantasmas y espacios funerarios novohispanos: la tradición grecorromana” nos basamos para escribir este post, nos dicen que en no pocas ocasiones había charlatanes que decían ver a los fantasmas y tener que cumplir con dar mensajes o tareas, a cambio buscaban obtener algo de dinero, generalmente eran religiosos y se aprovechaban de lo mucho que creía la gente en los fantasmas en aquella época, aunque al final la Inquisición los juzgara por jugar con algo que debía respetarse.

Fuentes:

Ayala Calderón Javier, “Fantasmas y espacios funerarios novohispanos: la tradición grecorromana” en Costumbres, rituales y espacios funerarios, Martínez Domínguez Margarita G., Stefanon López María Elena, Valerdi Nochecbuena María Cristina (coords.), México, Ciudad de México, 2013, pp. 123–136.

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