Defensa de los sobrinos Flores dio duro golpe a la credibilidad del informante

La Fiscalía debe demostrar que los acusados son culpables más allá de toda duda razonable. Tener a un informante que ha cometido perjurio puede sembrar dudas en el jurado.

Los Fiscales, que acusaron a Efraín Campos Flores y a Franqui Francisco Flores de Freitas de conspirar para intentar ingresar 800kg de cocaína a territorio estadounidense, sufrieron un importante revés cuando al finalizar el quinto día del juicio la defensa, que interrogaba a José Santos Peña (conocido como CS-1), aseguró que demostraría que éste había mentido una vez más a la DEA y a la Fiscalía.

Durante el interrogatorio a Santos Peña, la defensa se ha dedicado a preguntar los detalles del historial criminal de quien fuera miembro del Cartel de Sinaloa en la década de los 90. Pero la tarde de hoy, el abogado de Efraín Campo Flores, Randall Jackson, preguntó en reiteradas ocasiones si había mentido a la Fiscalía y a la DEA y sobre las condiciones del acuerdo con la Fiscalía que habría logrado tras declararse culpable de importar y vender drogas en EEUU y mentir al gobierno del país norteamericano. CS-1 llegó en 2003 al país y desde ese entonces colaboró con la DEA como informante, sin embargo, mantuvo sus negocios de tráfico de drogas. En junio de 2016 fue cuando el organismo antidrogas descubrió que continuaba relacionado al narcotráfico.

Santos Peña, que se declaró culpable pero aún no ha recibido sentencia, quedaría sin acuerdo de culpa si, entre otras cosas, volvía a mentir a las autoridades.

-¿Ha continuado usted haciendo negocios con drogas desde la cárcel?, preguntó Jackson.

  • No, contestó Santos Peña, frente al jurado.
  • A usted se le dijo que no podía conversar de este caso con su hijo (CS-2), pero lo ha hecho ¿cierto?
  • -No, a nosotros nos separaron cuando entramos a la prisión y no tenemos comunicación, contestó el mexicano.

El defensor pidió que fuese reproducido un audio, que el Juez Paul Crotty no permitió en ese momento. Una vez que el jurado se retiró de la sala, Jackson explicó al Juez que se trataban de unas conversaciones telefónicas desde la cárcel entre el informante y otros miembros del cartel y que demostraban que Santos Peña seguía traficando drogas, mintiendo a la Fiscalía y ahora se le sumaría el delito de perjurio.

El Juez Crotty permitió que dichas conversaciones sean reproducidas frente al jurado mañana por la mañana.

Duda razonable

La Fiscalía, que no parecía estar enterada de la existencia de esas grabaciones, objetó su difusión, pero el Juez falló a favor de la defensa. Los últimos 5 minutos de la jornada pusieron en aprietos a la Fiscalía. Pues, deben demostrar que los Flores son culpables más allá de toda duda razonable. Tener a un informante que ha cometido perjurio, mentir bajo juramento ante un tribunal, puede sembrar dudas en el jurado.

Fotos de armas

Durante la mañana, la Fiscalía llamó a su octavo testigo: Daniel Ogden, un agente del Departamento de Justicia experto en computación y derechos de autor. Durante su intervención la Fiscalía mostró el contenido de los teléfonos de los acusados: fotos de rifles, uzis y otras armas. Ogden consideró que se trataban de armas reales, mientras que la defensa aseguraba que se trataban de armas de Airsoft. Las imágenes fueron encontradas entre Campo Flores y una persona llamada, o apodada, Gibson quien según la defensa es un jugador profesional de Airsoft. Sin embargo, Ogden sostuvo que en los chats no hubo referencia al deporte de combate.

Veredicto

Tanto la Fiscalía como la defensa consideraron que la presentación de evidencias al jurado terminaría el miércoles y que el jueves podrían comenzar con las deliberaciones. Estas discusiones las hace el jurado a puerta cerrada.

No hay límite de tiempo establecido en cuanto a las deliberaciones. El juez permitirá que el jurado tome tanto tiempo como sea necesario. Si eso significa tomar tres o cuatro días o una semana o aún más para llegar a una conclusión, pueden hacerlo. Hay casos en los que los jurados no pueden llegar a una decisión debido a luchas internas, las disputas que ocurren durante la deliberación y las notas enviadas a la corte reflejan un callejón sin salida. Ha habido muchos casos en los que los jueces recordarán al jurado su obligación cívica de llegar a una decisión y obligarán al jurado a regresar a la sala del jurado para continuar trabajando en ello.

Por lo general, una de las primeras cuestiones que el jurado trata de elegir un jurado presidente, o foreperson. Este individuo fomenta la discusión y trata de enfocar la discusión sobre la evidencia y la ley. También estará a cargo de organizar cualquier votación durante las deliberaciones.

Para llegar a un veredicto, los jurados deben votar sobre los principales temas del juicio penal. El gobierno federal y la mayoría de los estados requieren un voto unánime para condenar a un acusado. No hay un momento exacto en el que el jurado tenga que votar durante las deliberaciones. Aunque los miembros del jurado pueden votar tan pronto como entran en la sala del jurado, por lo general es mejor escuchar primero todos los puntos de vista de los jurados, revisar las pruebas y la ley. Los miembros del jurado pueden votar de la manera que quieran, incluyendo votaciones por escrito o levantando la mano.

Si los miembros del jurado tienen problemas para acordar un veredicto, el tribunal puede optar por tenerlos “secuestrados”. Esto significa que se mantendrán aislados de cualquier contacto exterior para que no sean influenciados durante las deliberaciones. La mayoría de los jurados no son “secuestrados” y se les permite ir a casa por la noche.

Incapaces de alcanzar un veredicto

Si un jurado no puede ponerse de acuerdo sobre un veredicto, puede resultar en un juicio nulo. Esto significa que el juicio se termina sin un veredicto. El tribunal tiene la discreción de conceder un juicio nulo. También puede emitir una instrucción suplementaria del jurado para alentar al jurado a llegar a un veredicto.