Franqui Flores y Efraín Campo Flores renunciaron a oír la acusación pública

Todos de pie. El juez magistrado (también conocido como Juez Menor) James L. Cott ingresó a la sala de audiencias 5A del piso 5 de la Corte Federal del Distrito Sur del Estado de Nueva York. Leyó los derechos de Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores De Freitas y preguntó a la defensa:

– ¿Ustedes leyeron detalladamente a sus defendidos la acusación y los cargos que se les imputan?

– Sí, respondió la defensa.

-¿Renuncian al derecho de que los cargos sean leídos públicamente en la audiencia? preguntó el juez Cott.

– Sí, replicaron nuevamente.

A pesar de que Efraín Antonio Campo Flores, de 29 años de edad, y Franqui Francisco Flores De Freitas, de 30 años de edad, entraron juntos a la sala y están mencionados los dos en una sola acusación, en la audiencia hubo una gran diferencia: la defensa de Campo Flores estuvo a cargo de un abogado público provisto por el Estado. Mientras que la de Franqui Francisco Flores De Freitas estuvo a cargo de John Reilly y Rebekah J. Poston, abogados de la firma Squire Patton Boggs. No obstante, esta situación puede cambiar a medida de que avance el juicio. Con frecuencia, los imputados no tienen tiempo de agenciarse una defensa privada para la primera audiencia, según explicó una fuente de la fiscalía, pero luego sí lo hacen.

Previo a la audiencia la defensa estuvo acompañada por un hombre al que solo identificaron como un abogado del Estado de la Florida. Investigaciones posteriores dieron a conocer que se trataba de Alfredo G. Anzola, abogado encargado de la demanda a la web Dolar Today.

El caso de Campo Flores y Flores de Freitas fue el quinto presentado ante el juez la tarde del jueves. La audiencia se inició alrededor de las 6:30 pm y terminó aproximadamente a las 6:40 pm. Los cuatro casos anteriores también estuvieron vinculados al tráfico de drogas. El abogado público que representó a Efraín Antonio Campo Flores fue el encargado de defender también a varios de los acusados presentados previamente.

– ¿Qué pide el gobierno? Preguntó el juez magistrado.

– La detención de los acusados, respondió uno de los fiscales.

La acusación está siendo manejada por la Oficina de Terrorismo y Unidad de Narcóticos Internacional. Los Fiscales Federales Auxiliares Emil J. Bove III, Mathew J. Laroche, Michael D. Lockard, y Brendan F. Quigley están a cargo de la fiscalía. Por su parte, Preet Bharara es el Fiscal Federal para el Distrito Sur de Nueva York y no estuvo presente en la sala de audiencias.

El documento de imputación indica que la cantidad por la que fueron procesados es “cinco kilogramos o más de mezclas y sustancias que contienen un monto detectable de cocaína, sus sales e isómeros ópticos y geométricos”. Sin embargo, fuentes vinculadas a la corte explicaban que esto se trata de un tecnicismo legal empleado por la Fiscalía. La legislación de Estados Unidos contempla 5 kilogramos de drogas como el mínimo para que sea considerado delito de importación de estupefacientes.

Una nota de prensa de la Fiscalía explica que el cargo en la acusación conlleva una pena máxima de cadena perpetua. Pero que la sentencia de los acusados será determinada por el juez.

Durante el desarrollo de las distintas audiencias el equipo de abogados de la firma Squire Patton Boggs estuvo en constante comunicación con el defensor público. Entraban y salían de la sala. Se reunían cinco minutos, cuchicheaban tan bajito que no se escuchaba lo que decían.

La sala

Las cortes que aparecen en las películas y series de televisión estadounidenses son un excelente retrato de la sala de audiencias, que se encontraba con representación de periodistas con nacionalidades tan diversas como , venezolanos, argentinos, españoles y puertorriqueños. Mobiliario de madera, alfombra oscura, un escudo del sistema judicial del Estado de Nueva York y una bandera estadounidense eran los únicos elementos de decoración del recinto.

Antes de entrar a la corte, el teléfono celular debe ser entregado a seguridad. Esto es una norma impuesta desde hace algunos años, para evitar que ingresen artefactos explosivos en los recintos del sistema judicial.

Una transeúnte venezolana, que no quiso revelar su nombre, decidió presenciar la sesión. Aseguraba que quería convencer a sus familiares de que no se trataba de un montaje.

Familiares de otros acusados también entraban y salían de la sala. Un alguacil mantenía el orden y el silencio en el recinto. Mientras tres ilustradoras se ubicaban en primera fila e incluso se valían de binoculares para captar todos los detalles de la audiencia de los venezolanos y ofrecer el único registro gráfico de los hechos.

Los acusados

El golpecito que le dio el abogado Reilly en la pierna a Flores, no fue suficiente para calmar su ansiedad. Campo y Flores tenían expresiones faciales serias. Los ceños fruncidos, muy distinta a las imágenes que han circulado por las redes sociales en las que aparecen con amplias sonrisas. Ambos estaban visiblemente preocupados y escuchaban detalladamente la traducción simultánea que les hacía la intérprete en la corte, a través de unos audífonos.

Peinados y con la barba recortada, vestían blue jean y camisa manga corta. No los esposaron y solo intervinieron en la audiencia para responderle al juez Cott que habían entendido sus derechos.

Entre los presentes se comentaba que había representantes de la misión diplomática venezolana, pero al consultárseles no quisieron comentar nada al respecto.

-¿La defensa va apelar la solicitud de la Fiscalía?, preguntó Cott.

No, respondieron los dos defensores.

El juez indicó que los jóvenes quedarán detenidos hasta la nueva audiencia que será el próximo 18 de noviembre a las 3 pm. Durante esta cita tanto Flores como Campos tendrán que declararse culpables o inocentes.

Los sobrinos de Cilia Flores, esposa del presidente venezolano Nicolás Maduro, permanecerán recluidos en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York (MCC, por sus siglas en inglés).

La mayoría de los prisioneros detenidos en el MCC tienen casos pendientes en la Corte de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York.

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