Resaca

Amanece. El cuarto tiene un ligero resplandor dorado debido al sol que entra por el balcón. se siente un ligero bochorno, y con el, el cuerpo de ella se revuelve entre las sábanas.

Se percibe un olor a palma, que se ve agregado al aroma del ron. Miro al techo y observo aquellas líneas dejadas en el concreto. Intento recordar la noche pasada, hubo un momento en el que perdí la conciencia. Sé que la hallé en el bar, tenía años que no nos habíamos visto, lucía contenta. Platicamos hasta tarde, ambos subimos a mi habitación y nos olvidamos de todo; tuve la impresión de que algo que me había sido arrebatado, finalmente volvía.

Volteo, en la comisura de sus labios se asoman unas gotas de sangre. Se levanta, se viste y se va. No cruzamos palabra alguna, se me han acabdo. La cama comienza a temblar, la luz de un millar de soles se agolpa frente al balcón. Un ruido sordo me alcanza y todo explota. Miro mis lágrimas caer, toso un poco.

Despierto, miro a mi lado, se ha ido. Expulso algo marrón de mi boca y bebo otro trago de ron. El miedo a veces me recuerda que nfermé de melancolía. Por la ventana se ven las luces de los autos al pasar. En el pasillo de afuera se escuchan los pasos de alguien que se acerca a mi puerta, y toca. Conozco esas pisadas, también esa forma de tocar. Se escucha el rastrillar de un arma detrás de esa puerta. Alcanzo el arma bajo mi colchón y apunto a la puerta. Sonrío, y musito “por fin”.

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