Una aerolínea llamada Viajes de piel

Pequeño relato de ficción que me apetecía escribir:

Lo peor que te puede pasar en ocasiones es que hagas una previsión y aciertes. Que todo aquello que habías soñado y anhelado se haga realidad. ¿Para que? Si un día u otro tiene que acabar aunque sea de forma incompleta.

Para que hacer predicciones de lo que puede salir mal, si puede salir bien y puede salir mal de todas formas. ¿Para que predecimos lo que predecimos? ¿Porque anhelamos lo que anhelamos? ¿Por que decidimos volar sobre nubarrones y nos atrevemos a sumergirnos en mares de dudas y enigmas no resueltos? ¿Es acaso que estamos locos?

Tenemos las ganas y la fuerza de arrancar, pero desfallecemos y nos falta combustible para continuar. Y al final, después de dejar tantas cosas a medias, creemos estar seguros de haber exprimido cada momento de nuestras vidas, de haber cerrado cada uno de nuestros ciclos. Entonces, ¿Por qué sentimos la necesidad de volver atrás?

¿Algunas historias tienen un final alternativo no? Si. 
¿Entonces si lo tiene porque nunca se produce? Es complicado. 
¿Sentiste tentación de volver al pasado? Si, la verdad es que si la he tenido. 
¿Has vuelto mentalmente a un estado emocional? Continuamente.
¿Has amado hasta el punto enfrentar tus impulsos cerebrales unos con otros y planear a ras de piel? 
¿Lo has hecho?
Contesta… 
Ya veo.

Aún así sientes la necesidad de volver atrás, ahora imagino que tienes dudas… crees haber perdido el tiempo. Hmmm, tal vez piensas en un final alternativo. Te diré algo: no hay final alternativo, porque no hay historia paralela, puedes parar el tiempo ahora mismo y cambiar la realidad que te rodea. Puedes viajar a través de un cable, porque realmente lo haces. Puedes elegir una mente en cualquier momento del día y hacer que dance al compás al cual los sentimientos se expresan, y rodar.

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