Átomo

Un hombre se encuentra sentado en una silla, en medio de una habitación blanca. Paredes blancas, techo blanco, puerta blanca que se camufla con el entorno. No hay ventanas. La cámara recorre lentamente la cabeza del hombre, en círculos.

Comienza por el rostro, de frente: nariz respingada, ojos marrones, impenetrables, cejas como líneas, barba demasiado pobre, una cicatriz en el costado izquierdo, debajo del pómulo, donde no crecen los bellos. La mirada centrada en la lente, a modo de espejo. La cámara comienza a girar hacia la derecha, exhibe la totalidad de la cicatriz, llega hasta las orejas que se esconden debajo del pelo, y en unos segundos el hombre ya se encuentra de espaldas, la nuca sin asomo de calvicie. No se detiene la cámara, prosigue su recorrido dando la vuelta completa, con el otro perfil incluido –sin cicatriz-, retoma el camino solo que agregándole velocidad, de modo éste termina más rápido que el primero y le da comienzo a otro, más corto aún.

A la tercera o cuarta vuelta alrededor de la cabeza del hombre, se puede notar una leve inclinación de la cámara, que abandona su postura perpendicular con respecto a su cuerpo y empieza a recorrerlo de manera diagonal, progresivamente. En la décima vuelta entran en el espacio que abarca la toma: 1) los hombros, desnudos, y 2) parte del remolino que se le hace en la cima de su cabellera. Cabe recalcar que los círculos, a su vez, aumentan en velocidad.

El hombre no emite sonido alguno, el único signo de vida son sus mandíbulas que cada tanto aprieta, ocasionando la aparición de dos líneas en sus respectivos costados.

No tarda mucho en llegar el próximo cambio. Es casi imperceptible, al principio: el círculo se achata, y genera dos puntas que se alejan del hombre, y dos puntas que se acercan, que casi lo rosan. Una elipse. Las dos primeras se distancian más cada vuelta, de manera que en el momento en que la velocidad es excesiva, la inclinación y el alejamiento llegan a su punto culminante, chocando la cámara contra un vértice, parte del piso y parte de la pared, ambos blancos.

El sonido es ensordecedor.

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