El eterno (problema) femenino

“Matamos lo que amamos. Lo demás no ha estado vivo nunca”.
Hablar sobre Rosario Castellanos es hablar sobre uno de esos personajes femeninos que se cuentan con los dedos de la mano, no solo en la literatura mexicana, sino en general en toda la historia de este país. Y al ser alguien tan importante podemos saber casi todo sobre su vida. Uno puede explorar sin mayor problema desde su nacimiento humilde hasta su trágica muerte, pero ella como todos los seres humanos tiene un lado que muy pocas veces se explora y que por ser alguien excepcional a veces no consideramos, a pesar que es importantísimo para la obra que al final se vuelve su legado.
Chayo siempre se debatió entre dos mundos que la estiraban y la hacían sufrir. Por un lado, el ser una mujer independiente y fuerte en un país dominado históricamente por el machismo y por otro, ser una mujer de mediados del s. XX, siempre educada para ser madre, obedecer al marido y permanecer en casa cuidando niños sin importar lo que la mujer quisiera. Si bien, ella como nadie supo ser exitosa en un mundo hipermachista y salir adelante pese a tragedias e infidelidades, también se enfrentó a uno de los más antiguos problemas de la humanidad: estar enamorada.
Es justo esa tensión la que se trata de mostrar en “Los adioses” (Natalia Beristáin, 2018) ya que intenta seguir la vida de Castellanos en un vaivén de esos dos mundos y ahonda en la relación con Ricardo Guerra, su pareja durante gran parte de su vida. El guión en parte está basado en las cartas que Rosario le envió a su pareja (y que están reunidas en el libro “Cartas a Ricardo”, publicado en 1994) y aunque toca una parte de su aspecto como escritora en vías de consolidarse, se muestra más bien el tras bambalinas de una relación donde la parte masculina trata de hacer aquello para lo que fue educado (ser el fuerte, el proveedor, el importante en la familia) y que entra en un conflicto inevitable con el carácter de su contraparte femenina.
¿Cuál es la historia que trata de mostrarnos la película? Para mí habla no sólo del drama de Rosario Castellanos por tratar de sobresalir en un mundo dominado por hombres, sino también toca el drama de Ricardo, el marido que lucha por cumplir su rol de proveedor y de sus celos por ser empequeñecido por una figura que no solo es infinitamente más talentosa que él, sino que (el acabose) además esa figura es una mujer. Y es su esposa, para acabarla.

Ciertamente la sociedad mexicana ha cambiado. Con todo y que sigue muy presente, ya no vivimos el machismo rampante de los años 1950. A pesar de esto, muchos (hombres y mujeres) siguen en cierta forma temiendo a que una mujer tenga un papel protagónico y decisivo, ya sea en su carrera laboral o en una relación amorosa o en su vida en general. ¿Cuántas veces no hemos visto el caso de parejas terminando porque no se soporta que la mujer sea la más importante, o la que gana más? El dilema de la mujer fuerte y de carácter sigue siendo el mismo en los tiempos de Rosario y de muchísimo más atrás, a tal grado que han sido condenadas por el dicho “Mujer que sabe latín, ni encuentra marido ni tiene buen fin” (el cual la propia Rosario usaría, por cierto)
Rosario Castellanos es, por mucho, una de las figura femeninas más fuertes e importantes de la historia de este país. A pesar de que dejó verdaderos tratados sobre el feminismo (“Mujer que sabe latín”, “El eterno femenino”, entre otros) me parece increíble hasta qué grado permanece ignorada por el mismo movimiento feminista. Después de ver “Los adioses”, me pregunto de nuevo el por qué no solo ha sido relegada al ámbito cultural sino que su obra ha sido ignorada por la gran mayoría. La película muestra a una persona que si bien luchó por cambiar la situación de la mujer en nuestro país, su lucha principal fue para ella misma. Pero además, podemos ver que fue una mujer enamorada, entregada hasta el final a una pareja que no supo valorarla justo por todo aquello que ella combatió. Más allá de sus conflictos, nos encontramos con una Rosario mucho más humana; podemos encontrarnos con la verdadera definición de lo que es una mujer fuerte y de carácter. Algo que se sigue necesitando en estos tiempos.
