Entre demonios…

Photo by Clarin.com

Cada día abre sus ojos y el mohoso techo le devuelve el único paisaje disponible. Es un extranjero en un lugar ajeno a su hogar.

Lucha por dejar en el olvido cada una de las secuencias que conforman la película de terror del día de ayer. No quiere recordar los personajes, ni la banda sonora, ni su director. Ni siquiera desea volver a verla.

Aunque no le quepan dudas que saldrá a flote una «remake».

Algo le dice de todos modos, que habrán hechos que le provocarán remordimientos en el nuevo día. Reminiscencias de actos injustos, de decisiones incoherentes, de juzgar sin título de juez. Que no tendrá escapatoria de las pesadillas y que le perseguirán, uno tras otro en un movimiento perpetuo, los cuadros del celuloide que tanto detesta.

Por la noche, las zonas sombrías por las que deambuló durante horas, le darán la fe de los ángeles y el suplicio de los demonios. Ese debate interno lo lleva a urnas vacías en dónde nadie tuvo la posibilidad de emitir su sufragio. No hubo elección.

Y él permanece en su lucha, entre demonios…

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