Photo by Julián — Puente La Reina — España — Camino de Santiago de Compostela

Sombras en una noche sin luna…

Sé que está ahí. Aguardando un simple «haz» que le dé vida. Aún sin poder verla, sé que está ahí porque necesita de mí y de mis momentos especiales. Esos momentos en que decaigo y pareciera que todo ha desaparecido. Excepto ella, sé que está ahí.

Sabe cómo crear su sinfonía de historias. Tiene esa masa crítica que construye con poco y destruye hasta la raíz. Solo así hará desaparecer todo lo que pueda entorpecer su camino. Solo tiene un límite. Yo.

Hoy la luna no apareció. Pero sé que está ahí acicalando todas mis dudas, sembrando mis temores y cosechando secretos. Una capacidad ilimitada de engendrar estigmas en la mente, de provocar la confusión a las señales de tránsito que daban orden, dirección y sentido a mis pensamientos.

El cordón de la vereda es asiento y respaldo a la vez. Contiene todo aquello que ya no puedo sostener en la desaparecida columna vertebral. La perdí de repente. ¿Cómo haré para levantarme? Lo intenté, estoy seguro de eso. Intenté evitar que se fuera, pero decidió abandonar éste proyecto. «No valía la pena», quizá fue su respuesta a una pregunta que nunca me fue formulada.


Me acuesto. Eso es todo lo que necesito. «Yo lo necesito…»

Sé que ahora, ahora NO está ahí… Dormir no da sombra…
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