El año…

He aprendido a ponerme frente a la vida de manera distinta, frente a la muerte también. En un año me ha costado muchísimo separar el recuerdo del dolor, pues también ha sido necesario doler para conmemorar. Pero la memoria no se da por el dolor,ni viceversa, al menos creo yo que no es así, aunque el inconsciente me traicione. Descubrirme sonriendo frente a la memoria de mi papá ha provocado culpa en muchas ocasiones, pero en “el fondo” que llaman, hay una claridad de que si sonrio cuando recuerdo he sido educada para la vida, he vivido cuanto ha sido necesario a mi papá y aún lo sigo viviendo.

Con el alma en los ojos, he podido mirarme al espejo y sentirme otra, sentirme yo, abrazar la muerte que tanta experiencia no deseada me ha causado. Y revivir cada instante en mi vida en el que aprendí a vivir en la piel, a sentir la lluvia con una carcajada en medio parque La Sabana, a tomarme un café sin azúcar, a vivir “un día a la vez”.

Ya no pienso que mi papá murió atropellado, mi papá murió andando en bici. Y esto le da un nuevo significado, se trata de el y no de buscar culpables, se trata de el y no de terceros, se trata de su muerte, de su vida… y esto vale más que nada, su vida.

Ayer encontramos una casa, ayer, un día antes del año, me genera una emoción enorme la nueva aventura, y un encuentro de sentimientos desgastante, como la ola que choca con las piedras más fuertes, el juego de fuerzas entre uno y el otro. En fin, el cambio, el enfrentarse a la ausencia, desarmar su casa, pero es nuestra casa, pero es una cosa, pero son recuerdos, son evidencias de su vida. ¡Pero no lo son! Nosotros somos evidencia de su vida, quienes seguimos aquí buscando, pero no sólo somos evidencia de su vida, somos nosotros. Esto no es lo único que nos define.

Pero entonces ya ven, entre escrituras desordenadas, chichas, molestias, risas,paseos y las más bellas compañías he sobrevivido la muerte de mi papá, me he cuestionado, y me siento llamada a hacer un trabajo fuerte sobre esto, a luchar por paz en las calles y a educar… y también estoy empezando a vivir la vida de nuevo, a todo esto volví a bailar, esto dice todo.

Para vos : te fuiste dejando el vacío más lleno que jamás he experimentado, me enseñaste todo y lo agradezco, te llevo bajo mi piel y en ella, y no hay un día que no reconozca que estoy lista, puedo ver como tu ausencia física no define tu presencia, y puedo ver la compañía y la yo que ha surgido de esto, no podías irte sin seguir enseñandome. Gracias.

El año al que tanto miedo le tenía ha encontrado su forma para abrir paso en mi vida y sigo de pie… por dónde andará papi hoy?

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