Me he sentido mal al haber dado la impresión de minusvalorar el papel de la universidad pública y más concretamente a la Universidad de Vigo. Nada más lejos de la verdad. Lo escribo hoy porque el jueves 11 participé en el periódico Faro de Vigo en una tertulia sobre Educación superior y empleabilidad, cuyo resumen publicaron al día siguiente. El extracto publicado procede de una larga conversación de varias personas salpicada de reflexiones y anécdotas personales. Algunas de esas reflexiones descontextualizadas no son justas con la universidad en general, ni con la Universidad de Vigo en particular, a la que siento como parte de mi familia. Estoy seguro que muchas de esas reflexiones con los matices correspondientes son ampliamente compartidas, pero esos matices no están y ya nunca estarán.

Desde luego Gradiant, la cosa más valiosa que tiene es el talento de sus empleados que en su mayor parte ha sido formados en la Universidad de Vigo, entre los cuales me incluyo. Nuestro fin es trasladar el conocimiento a la sociedad porque pensamos que este conocimiento es de valor y el mundo no debería perdérselo. Los hechos demuestran esto día a día y lo seguirán demostrando en el futuro. Una reflexión sobre aspectos mejorables muy concretos del sistema no debería hacernos perder la visión del global y yo hoy creo que he contribuido a ello, así que la vida me ha dado hoy una de esas lecciones que no se estudian, se aprenden.

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