Noche de Aquelarre parte V

Dino Malverdino, es el fundador de «La Hermandad», su historia como cazador de remdras, inició cuando el tenía cinco años y fue raptado junto con su madre, por un grupo de remdras italianas, que estaban organizando el Aquelarre. Fueron separados y encerrados en establos, esperando el dia en que serían sacrificados. El asustado Dino, estaba indefenso pero su madre logró escapar de su encierro y fue a buscarlo, después intentaron escapar atravesando el bosque que rodeaba aquella población. Su fuga fue descubierta por las remdras guardianas quienes iniciaron una despiadada persecución, apoyadas por sus búhos. Cuando la madre de Dino se sintió acorralada,
tomó la decisión de esconder muy bien a su hijo, debajo de un tronco hueco. Le dio un último beso en la frente y le dijo que no hiciera ruido, también le dijo que si para el amanecer ella no había regresado a traerlo, caminara lejos de allí y buscara ayuda. La pobre mujer fue atrapada y ejecutada inmediatamente, cuando fue encontrada por las remdras. Buscaron también al niño, pero sabían que el bosque era un lugar peligroso que se encargaría del pequeño fugitivo, así que antes del amanecer, regresaron a su pueblo para continuar con el Aquelarre.

El pequeño Malverdino estuvo vagando por el bosque, hambriento y soportando apenas el frío, cuando fue encontrado por un grupo de leñadores, que se compadecieron de el y lo llevaron a su campamento. Allí al calor de un fogón, tomando un poco de sopa de verduras, logró recuperarse. Pasaron los días y su madre nunca apareció. A pesar de su corta edad, sabía que estaba ella estaba muerta y se había sacrificado para que el pudiera vivir.

Nunca les contó a los leñadores la historia de su rapto y de las remdras, intuía que no le creerían. Los leñadores lo llevaron a su pueblo de origen, cuando llegaron a la cuota de madera que se habían propuesto, alli lo entregaron al párroco de la única iglesia de la población. El se comprometió a educarlo y alimentarlo hasta que llegara a buscarlo algún familiar o cumpliera la mayoría de edad.

Dino aprendió mucho con el párroco, pero lo más valioso fue aprender a leer y tener acceso a la biblioteca de la iglesia, que extrañamente era la mas grande de la región, seguramente por el amor que el cura tenia por los libros, a los que llamaba, «su estación primaveral», es decir el refugio y lugar soñado en el que también Dino fue introduciéndose, durante los trece años que vivió en la parroquia. Fue a través de los libros que aprendió las bases teóricas de varios oficios, que años después lo hicieron un temible cazador de remdras. Aprendió carpintería, herrería, armería y también ciencias tales como Teología, Anatomía, Herbología, Historia, Filosofía, Astrología, Geografía y Química. Con apenas un poco de guía por parte del párroco, pudo montar un taller en el fondo de la parroquia, donde pronto desarrollo habilidades que combinadas lo convirtieron en un guerrero y líder, que buscó a otras victimas de las remdras para formar «La Hermandad», cuyo principal objetivo era: «Eliminar de la faz de la tierra la amenaza de las remdras», Dino Malverdino acuñó una frase que resumía su filosofía personal y que luego fue la base del pensamiento de la hermandad: «No se puede estar mas cerca de Dios que cuando se combate el mal del mundo».

Esto y mucho mas aprendió Agnar durante el tiempo que estuvo en la sede central de «La Hermandad». Muchas habilidades y conocimientos científicos descubiertos por el «hermano Malverdino», le fueron transmitidas con el fin de prepararlo para ser un gran guerrero. Pronto se dio cuenta que todos los «hermanos» tenían algo en común, habían sido víctimas directas o indirectas de las acciones malignas de las remdras. También estaban dispuestos a dar su vida para terminar con su presencia en este mundo. Para algunos esta disposición era parte de un incontenible deseo de venganza, para otros era una forma de hacer justicia y que brindaba paz a sus corazones.


Johanes había encargado a un grupo de guías nativos, que siguieran sigilosamente a cualquier remdra que pudieran identificar o que vieran raptando personas, Abmo-Bem era el líder de guías, un experimentado cazador swahili, quien desde hacia tiempo tenia identificada a una remdra, pudo seguirla sin que ella lo notara, hasta el camino que conducía a la «Selva Azul», territorio inhóspito, cuyos habitantes eran tribus dispersas y que rara vez tenían comunicación con otras tribus y menos aun con extranjeros. Era muy probable que la ceremonia que «La Hermandad» sospechaba, se realizara en un lugar tan misterioso y oscuro como las remdras mismas. El guia swahili no se atrevió, sabiamente, a adentrarse en la selva, prefirió regresar a avisarle a Johanes de su descubrimiento.

«La Hermandad» tenía una sola oportunidad para atacar la reunión mas importante para las remdras y el tiempo se estaba acabando. De acuerdo a sus cálculos ya estaban en el tercer día de ceremonia del Aquelarre, por lo que podría terminar de un momento a otro y hacer fracasar el ataque, largamente planeado. Por ello los lideres de «La Hermandad» autorizaron que no se esperaran mas señales y se atacara el «bosque azul» esa misma noche.

Agnar escuchó la decisión con una frialdad raramente vista. Estaba resuelto a dar lo mejor de si para combatir la maldición de las remdras. Esa noche
se empezaría a escribir la leyenda de «Agnar el azote de las remdras».


Escrito por: Javier España

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