Walt Disney y sus Señorías

1994. Todavía recuerdo con emoción el momento en el que Mufasa, con su basta melena, en lo alto de una roca, le muestra al pequeño Simba las Tierras del Reino y le enseña a comprender el ciclo de la vida y que hay que respetar a todas las especies. Sí, así es como comienza el Rey León.

Pero todo gran éxito del cine tiene una versión cutre y salchichera que busca engañar a los incautos a cambio de suplantar y quitar protagonismo a lo verdaderamente importante.

Y qué cosas, nos tenía que tocar a nosotros. La versión cutre se ‘rodó’ en nuestro país, en una de las sedes de las Tierras del Reino: el Congreso de los Diputados.

Mufasa, con su melena recogida en una coleta se hizo cargo durante unos instantes del pequeño ‘Simbescansa’… y sí, le mostró un reino. No el suyo, sino el que ansían con cierto descontrol y desesperación por momentos. No creo que le haya hablado en ningún momento de respetar a las demás especies. Sin duda la influencia de su tío Scar ha sido más fuerte. Scar que, por cierto, tiene unos rasgos que parece iraní, ¿no? No sé, quizás sean cosas mías.

En fin, que no me quiero extender en mi safari. Y quiero decir que lo de ayer, como ciudadano que soy, me ha parecido una falta de respeto y una burla a la Democracia.

Ayer, Señorías, el protagonista era el pueblo español, que constituía la XI Legislatura de la DEMOCRACIA. Un lujo que me niego a que sea eclipsado por payasadas que solo buscan desviar la atención (¿de verdad, señores de los medios, merecen ese protagonismo?), y no porque destaquen por las grandes cosas que hacen y el esfuerzo por los ciudadanos. Lo hacen de forma cutre, rastrera y sin contenido.

Lo de ayer sí debería ser una fiesta de la Democracia. La XI vez que elegimos a quienes nos representan, nos guste o no el resultado. Pero hemos podido votar. Hemos podido ejercer nuestro derecho.

Por favor, no se vayan de listos, no somos tontos. Respeten las normas escritas o no sobre protocolo, educación… que nos están representando a todos!!! Estamos perdiendo las formas y no puede ser. No se puede consentir.

¿Cómo es eso que quienes crean las Leyes tienen esa facilidad para pasárselas por el forro (con perdón)?

Y no, no le voy a aplaudir a su Señoría Bescansa por llevar a su pequeño al Congreso por esos problemas para conciliar. Haber renunciado a ir en listas. Haber hecho uso de las instalaciones que para eso hay en el propio Congreso. Haber hablado con el padre de la criatura. O haber hecho algo más original y no lo que alguna otra Diputada de Venezuela hizo en su día. Venezuela, ¿casualidad? No sé, quizás, como antes, sean cosas mías.

Mi aplauso es para el resto de madres que tienen un problema de verdad. Porque no tienen guardería en su trabajo y se vuelven locas para cuadrar horarios, médicos, comidas, cenas… y sin ayuda, ni personal ni económica. Porque aquí, no como en otros países… vuelvo a mirar al norte de Europa, nada de nada.

Y vuelvo a las normas. ¡Qué vergüenza la jura de cargos! ¡Qué falta de respeto! Señorías, están expresando su compromiso conmigo y con el resto de ciudadanos!!! ¡Por favor!

Con chuletas para saber qué decir unos, en plan guay-rebelde otros, en portugués los de más allá y saludando con el puño en alto los aspirantes a ¿Operación Triunfo? Madre mía!!!

Miren a su alrededor. Miren otros países. El que promete su cargo contagia orgullo, solemnidad, responsabilidad… Aquí parece un casting para el concurso más cutre que os venga a la cabeza.

Señorías… que ustedes nos cuestan dinero!!!

Vergüenza ajena porque no les conozco de nada. Vergüenza propia porque me representan.

En fin, sonriamos y seamos felices… ¡Hakuna Matata!