El momento oportuno

9 septiembre


Juan L. Cudeiro

Puestos a galleguear pocos como el Deportivo, donde cada paso adelante se acompaña de otro hacia atrás, donde cada puñetazo con la derecha implica una caricia con la izquierda y ahora incluso a cada victoria fuera de casa sucede una derrota en Riazor. Un club en el que el presidente prende la mecha y de inmediato ejerce de bombero. “Nos vamos a marchar enseguida”, anunció ayer Augusto César Lendoiro segundos antes de matizar un espacio temporal que se antoja ilimitado: “Será en el momento oportuno”. Ese sentido del tiempo, entre mañana y la eternidad, es algo muy coruñés. Hace unos años salió a la venta con gran expectativa la revista Bravú, una maravillosa plataforma que ponía negro sobre blanco aquel movimiento, indefinido por definición, que trató de aglutinar Xurxo Souto, montealtino ilustre. En su presentación se le preguntó a sus promotores por la periodicidad de la publicación y anunciaron sin réplica. “Saldrá cuando la situación lo requiera”.

Así está el Deportivo, esperando a lo que requiera la situación. Seguramente ésta indica que hay que tomar decisiones, pero parece que sólo pueden provocarse a partir de lo que suceda sobre el césped. Y ahí tanto se sube como se baja. Ayer el Murcia se llevó los puntos de Riazor (0-1) con un gol en una acción de estrategia, con idéntico nudo y desenlace que en la derrota de dos jornadas atrás ante el Córdoba, con la sensación de que hace falta bien poco para someter al equipo en un feudo que por calor y heráldica debería convertirse en inexpugnable. “Quizás haya que cambiar la manera de jugar, juntarse más y salir a la contra”, reflexionó Fernando Vázquez en la suma final. Por ahí va lo que muestra un equipo del que se atisba un margen de crecimiento, pero también claras limitaciones. Seguramente la escueta plantilla que maneja el técnico de Castrofeito estémás preparada para articular respuestas rápidas en ataque que para trabajar la posesión y escudriñar cerradas defensas, para la contra más que para la posesión. Quizás Rudy, Arizmendi y Borja Bastón sean más cuchillo que cuchara. Puestos a encontrar respuestas y parches a la derrota contra el Murcia es posible que lo adecuado sea buscarlas justo por ahí, por la aportación que pueden ofrecer quienes vinieron a reforzar el plantel desde fuera, que en las irreprochables prestaciones de los chicos de la casa, desde los noveles Insua y Uxío a los más baqueteados Álex Bergantiños y Juan Domínguez. Ayer fueron los cuatro mejores sobre el campo. “Han hecho todo lo que han podido y más”, concluyó Lendoiro en su análisis de la segunda derrota de la temporada. “Es lo que hay”, añadió antes de cargar la pistola y anticipar nuevas andanadas: “Parece como si hubiera alguien al que no le interesa que subiéramos”.

Justamente el fútbol es lo que importa en Lugo. En la tabla ya están por encima del Deportivo. En una categoría en la que abundan los equipos en construcción, el Lugo parte con la lección bien interiorizada. Por eso llega a La Romareda (donde venció 0-1), baja el balón al piso y lo saca trazando triángulos. No teme al escenario el Lugo, que se marchó invicto de sus visitas la campaña pasada a los campos de los tres equipos que llegaban desde Primera y ahora ya domina y además gana. Siquiera a efectos clasificatorios la realidad puntual le presenta como el segundo equipo de Galicia tras el Celta. Mientras, el Deportivo busca su identidad futbolística.

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