Fútbol en la red social

29 abril 2016 — DXT Campeón

Leo que el Deportivo tiene en el momento de escribir estas líneas un 99,79% de posibilidades de permanecer en Primera División. Sabemos que si el domingo le gana al Getafe el objetivo estará alcanzado y que incluso le podría valer el empate a la vista de los otros resultados que conocerá antes del partido. Además, rizando el rizo de la mediocridad en la que se ha instalado, el Deportivo aún sin sumar más se salvaría siempre que por una parte el Getafe-Sporting de dentro de dos jornadas no finalice en tablas y por otra el Granada no sea capaz de rescatar tres puntos entre su visita al Sevilla y su partido final contra el Barcelona. El buen deportivista siempre debe ponerse en lo peor porque además no es tan descabellado que una derrota el domingo propicie zozobras, pero punto a punto, tras 18 partidos consecutivos encajando gol, después de ganar apenas un partido en cuatro meses y tambaleándose como si fuera un deshidratado maratoniano, parece que el equipo que lidera Víctor Sánchez del Amo llegará a la meta. Pero eso es fútbol. Vayamos a lo que de verdad importa: twitter.

Cuando hace poco más de dos años llegaron los actuales rectores al club hicieron pública su vocación por atender a las diferentes sensibilidades de sus aficionados expresadas a través de todo tipo de canales, por supuesto entre ellos las redes sociales. Era no sólo lo adecuado sino que además les revestía de una pátina de modernidad. “Por supuesto que estoy atento a lo que se comenta del Deportivo en los foros de internet o en twitter”, explicó con naturalidad Tino Fernández. A alguno le hicieron los ojos chiribitas.

Twitter era el oráculo, para algunos sigue siéndolo. Radios y televisiones abren sus antenas a los tuiteros, animan a la gente a interactuar y emiten o sobreimpresionan aquello que les llega, en ocasiones sin mayores miramientos. Incluso se abren esas opiniones como línea para debatir sobre ellas. Los medios promocionan etiquetas, los famosos #hashtag, y animan a que los profesionales empleemos ese cauce para difundir y propagar nuestras informaciones y mensajes. La herramienta es seductora, con un potencial excelente para alguien al que le interese contrastar puntos de vista y dialogar, un atractivo canal para contactar con gente de toda condición y ampliar conocimiento. Pero con la generalización del acceso a la red se ha comenzado a acoger también otro tipo de perfiles, entre ellos el de quienes se acomodan en los estercoleros. La letra perdura, la voz se disipa. Impresionables como somos ante la palabra escrita, mientras salíamos del cascarón de las redes sociales quizás le dimos más importancia de la debida a cualquier opinión que allí se expresase, incluso a la más desinformada o ignorantemente atrevida. Y hay una tendencia a pararse más en lo que censura que en lo amable. Ocurrió en el Deportivo, donde al poco de llegar sus actuales e hiperconectados rectores, uno de los inquilinos de su caseta recibió alguna enmienda que empezaba con una lapidaria sentencia: “He leido en twitter…”.

Esta semana he leído en twitter que la destitución de Víctor Sánchez del Amo era inminente porque Tino Fernández ya no creía en él, pero leí también que el técnico le había presentado la dimisión y no se la aceptó (se da por sentado que sólo es el presidente quien decide estas cuestiones en el club). Vi una anodina imagen de ambos protagonistas en una cafetería y varios juglares interpretando elevadas dosis de tensión en la gestualidad del instante. Este singular y contemporáneo vomitorio de exclusivas y noticias me alerta además sobre que la ampliación de capital del club lo ha puesto en manos de unas pocas personas a pesar de que en ella hay una limitación expresa que propicia que el máximo accionista no atesore más allá de alrededor del 3% de su propiedad. Se apunta también que estamos ante la peor temporada de la historia del club y, por si fuera poco, he podido leer que tanto la campaña actual, aunque el club salve la categoría, como la pasada pueden considerarse sendos fracasos. En otro orden de cosas leo y no doy crédito a como el Deportivo pudo llegar a tantas victorias, movilizar a tantos aficionados y generar la pasión entre multitudes que suscita sin disponer en su nómina de un Oficial de Enlace con la Afición, el mundialmente conocido y adoptado OEA. A mayores se ha declarado abierta la búsqueda de topos y los palos de ciego amenazan con horadar el subsuelo de la ciudad.

Si usted entra en twitter y decide enterarse por esa vía sobre lo que ocurre en el Deportivo es muy probable que se tope con sagaces alertas que le avisarán de que este artículo y en general todo lo que pasa por la mente de la inmensa mayoría de los periodistas que se dedican a informar sobre el club forma parte de una monumental y remunerada conspiración. Y se ofrecen incluso detalles porque he leído también en twitter que desde la Plaza de Pontevedra llega a mi bolsillo un salario de 2.000 euros cada mes, imagino que, como todo lo que se abona ahora en el Deportivo, en blanco. O como mucho en blanquiazul. No es una mala remuneración, pero hasta en eso debo ser un amateur. Otros lo hacen mejor porque diversas fuentes apuntan, sin lugar a dudas, que un periódico de esta ciudad ha entrado en la sede de la Plaza de Pontevedra y además “hasta el fondo”, el mismo diario que, en todo el derecho en llegar a acuerdos comerciales con los anteriores dirigentes del club, mostró su logotipo en un bonito mosaico que cubrió la grada de Preferencia la tarde que el equipo ganó la Liga hace 16 años y cinco meses después acordó con el club cerrar el campo de entrenamiento del equipo para poder fotografiar a la plantilla y regalar a sus lectores un póster en exclusiva el día que otro periódico lanzó su primer número en la ciudad.

Subyace intolerancia y el nulo respeto hacia las opiniones discrepantes, proliferan ante ellas las difamaciones e insultos gratuitos, se abona el terreno para lanzar falsedades y no es preciso presentar pruebas para emitir condenas sin ni siquiera esperar a que haya recurso como acabamos de ver, por ejemplo, en las últimas horas con la sentencia sobre el caso Saúl García, de la que por cierto apuntaban profetas sociales que no iba a salir reflejada en los medios y observo que todos informan de ella. El ruido de fondo generado por twitter cada vez es mayor en todos los ámbitos de la sociedad y el fútbol lo amplifica. Hubo un momento en que desde el Deportivo, muchos también de los que estamos en su entorno informativo, quisimos atender a todo y darle valor. Pero ya cala la idea de que en las redes sociales todos los granos deben pasar por un filtro y que, como en la realidad no virtual, se necesitan bastantes para hacer granero.

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