Época

El nuevo edificio de la Audiencia Nacional costó 26 millones de euros. ¿Gasto o inversión? No lo sé. No he pasado de la puerta. Bueno, de las vallas que hay antes de la puerta. Así que solo tuve la perspectiva del 99% de los españoles: la que se ve por la tele. La puerta de la sala de vistas, por la que entran y salen los presuntos.

Fue accidental que acabara en la Audiencia Nacional. Fui para el periódico; para mí es siempre el mismo periódico desde que lo pisé por primera vez en 2004. Mi relación con él ha sido intermitente y ahora se ha retomado, mientras trabajo en la radio. En el micrófono me puse por primera vez también por accidente, pero esa es otra historia. El caso es que el periódico me mandaba a la Audiencia por una declaración ante el juez en la operación ‘Soule’, la que ha llevado a Villar a dormir en el talego estos días del crepúsculo de julio.

Dos de los que declaraban allí se fueron a un bar mientras esperaban su turno para dar explicaciones. El bar y la Audiencia están al lado del museo de cera. El bar se llama Época. En el bar Época tomaban café los que declaran por lo que pasaba en el fútbol en una época pasada que es la presente.

Me divierto con la metáfora que esconde el museo de cera, ahí al lado.

Con algo hay que entretenerse mientras pasa la tarde hasta que el tipo que interesa al periódico termine de declarar. Termina y le persiguen las cámaras de televisión. Le lanzan preguntas al aire que contesta apresurado y nervioso.

Me meto en un taxi por unas calles más vacías de lo habitual. Escribo en casa, con algo de sonido de fondo. Como siempre hacía en el periódico. No sé hacerlo en silencio.

Es sábado, 29 de julio de 2017. En la radio suena Play Ópera antes de que empiece el boletín de las 19.00 horas.