Fariseísmo

Me resulta muy difícil no sentir asco y vergüenza frente al fariseísmo descarado de los dirigentes del PP que fingen lamentar el trato infligido a Rita Barberá, ignorando que solo hace dos días declaraban oficialmente que nada tenían que decir sobre su testimonio de ante el Tribunal Supremo, alegando que ya no era militante del PP.

Rajoy y sus adláteres se han comportado de manera miserable con ella, es lo único que saben hacer porque forma parte de la mentira descarada con que nos gobiernan y cosechan nuestros votos: el PP es un partido honrado, solo hay algunas excepciones, y, al parecer, Rita era una de esas: todo con tal de no reconocer hechos evidente, con tal de no dejar la poltrona y la vara de mando, sin dignidad alguna, de manera cobarde, hipócrita y mentirosa.

Con la habilísima ayuda de una Justicia capaz de perder meses con minucias sin entrar jamás al fondo de los asuntos, sin repreguntar, sin buscar ni lejanamente el bien común y la ejemplaridad en los procesos, la corrupción del PP se está despachando con el sacrificio de algunos peones ilustres, sin tocar jamás el fondo del asunto. ¡Qué desgracia! ¿Qué oportunidad perdida para tratar de mejorar la decencia pública!

Se critica con razón a los de Podemos que no han tenido ni siquiera la piedad de guardar el ritual del silencio respetuosos ante la muerte, pero a mi me parece peor esta actitud farisaica de condena a quienes se supone que han acosado a Rita, pero los verdaderos causantes de su desgracia son los que no la socorrieron cuando ha sido pillada en algo que todos ellos sabían se estaba haciendo, nadie ha tenido la dignidad ni el valor de ponerse a su lado y la privaron de cualquier respetabilidad, de su mera apariencia por haber tenido la mala suerte de haber sido “pillada” en una organización en la que no hay moral ni solidaridad ni valor alguno distinto al “sálvese quien pueda”. Por salvar sus culos, la dejaron a los píes de los caballos, que no vengan ahora con jeremiadas.

Mi respeto y solidaridad para su familia, que ha tenido el coraje de no querer ninguna clase de ceremonias oficiales, de negarse a seguir contribuyendo al festival exculpatorio de quienes quieren ignorar que no se puede hacer nada por los demás sin el mínimo valor, dignidad y vergüenza, algo de lo que carecen por completo estos cocodrilos que ahora fingen pesar y quieren hacerse pasar por víctimas.

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