Fidel

Una de las razones por las que Fidel ha durado tanto, y por las que se va a perpetuar, es el clima general de comprensión con sus supuestas intenciones. Es muy llamativo que mientras se juzga casi todo por sus efectos, se conserve la presunción de inocencia para las supuestas buenas intenciones de los revolucionarios, de los violentos, de la gente que no tiene empacho en matar y destruir con tal de que sus bellas intenciones lleguen a término. Luego viene el fracaso, naturalmente, pero los mismos que se encargaron de disculpar los excesos por la belleza del objetivo, se encargarán de culpar al resto del mundo de las carencias de la revolución.

Es casi vergonzoso y bastante incomprensible que haya quienes piensen así, pero abundan, es el prestigio que confiere llevar la contraria a supuestos poderosos empeñados en maltratar a los débiles. Se confunde, pues, la necesidad de defender a los débiles y la de procurar la Justicia con una dispensa universal en los procedimientos para conseguirlo. Así se explica la ceguera frente a la pobreza y la falta de libertad de los cubanos, y que algunos se atrevan a asegurar que allí se vive mejor que en los barrios en que se padecen los excesos del capitalismo. En fin, que la muchedumbre de los tontos y de los cínicos es incontable es algo que se sabe desde hace miles de años, y en esas carencias idiotas se apoyan los aventureros sin escrúpulos, como Fidel, por ejemplo.

Espero que llegue el día en que a los criminales que se dicen de izquierda se les pueda condenar sin andar dando explicaciones, como al resto de criminales, sin más, pero por lo que veo y leo, todavía estamos lejos.