Rajoy ante el abismo

El pacto entre Sánchez y Rivera coloca al presidente en funciones ante un abismo: o apoya, mediante la abstención, a quienes detesta, o conducirá al PP al borde de la extinción, lo que, siendo un desastre, tal vez acabe por ser su única salida. Aparte de cuestiones personales, es evidente que Rajoy tiene un motivo objetivo para sentirse mal con el pacto suscrito, pero ese es su problema, no el nuestro. Ciudadanos y el PSOE han pergeñado un programa con sentido de Estado y que recoge, sustancialmente, lo que el PP decía que debiera hacerse, sólo que con el importante matiz de que no reconocen que Rajoy sea la persona adecuada para hacerlo. ¿Por qué?, pues porque Rajoya ha conseguido tener enfrente más de dos de cada tres votos emitidos, además de estar lastrado por una trayectoria desastrosa en relación con la corrupción, a lo que no se puede dejar de añadir su conducta realmente inverosímil y surrealista en relación con su posible investidura. Es comprensible, por tanto, que deteste a quienes quieren hacer lo que querría haber hecho él, pero estas son las cosas que pasan en las democracias, que el público te retira la confianza y todo se acaba.

Ahora tiene que decidir si consiente que se haga lo que ha dicho que cree se debe hacer, aunque sea sin él, o prefiere que todo se vaya al garete por no estar él al frente del cotarro, una elección que no tendría duda alguna para cualquier buen patriota, pero que puede ser difícil para un vanidoso y consentido, halagado y seguido por quienes creen deberle todo y olvidan que sólo debieran reconocer una deuda de honor con los ciudadanos a quienes representan. Si acierta a escoger lo correcto, el PP todavía tendrá un papel que jugar en la legislatura, y tendría mayores facilidades para reconstruirse, naturalmente sin Rajoy ni nada de lo que representa. Si Rajoy se empeña en provocar nuevas elecciones, podría sufrir un último castigo y quedar muy por debajo de los cien diputados, pero la soberbia es capaz de cegar a los más listos, no digamos nada a los que, obviamente, no lo son tanto.

Hay otra cosa que puede salirle muy mal: Podemos puede optar por abstenerse para dejar a Rajoy sólo con la pataleta, y Sánchez conseguiría el gobierno a la segunda tentativa y con bastantes más diputados y votos populares de los que tiene el supuesto ganador de las elecciones.

Hace tiempo que pienso que Rajoy es un desastre político, pero nunca llegué a creer que pudiese tratar de engañar a nadie confundiendo las reglas del juego, pero ha tratado de hacerlo y eso le saldrá muy caro. Estamos en una democracia parlamentaria, que, por cierto, le ha concedido una prima de diputados al PP muy superior a la que tiene el resto de fuerzas, no estamos en una elección directa del presidente: Rajoy no ha ganado nada, ha perdido todo lo que tenía y no acaba de ver que su única salida digna le lleva fuera de la política, cuanto antes, para permitir que los diputados del PP puedan apoyar con libertad al único gobierno que, visto lo visto, ha resultado ser posible y razonable con los resultados del 20 de diciembre.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated José Luis González Quirós’s story.