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Las flores del desierto. Escritos espirituales

La vida contemplativa es todo lo contrario de la vida vegetativa; pero esta frase precisa aclaración. Para ello, nada mejor que leer “Las flores del desierto”, un libro escrito por Emili M. Boïls, poeta y ermitaño, que he tenido el placer de editar.

A Emili ya le edité otro libro titulado “El Evangelio en el Reatillo”, una suerte de testimonios sobre diversas situaciónes por las que su autor ha pasado a lo largo de su vida de compromiso religioso.

De tradición cristiana católica, Emili es una luz en la oscuridad del mundo, un asidero al que merece la pena aferrarse, un ejemplo de entrega y coherencia espiritual e intelectual. …


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Ermitaños y morabitos

Comparto el inicio de un artículo sobre una serie que estoy preparando para la revista “Horeb Ekumene”.

Al hablar de desierto no me refiero solo al físico, geográfico, el del Sahara, que sí, también, por supuesto, el desierto por antonomasia, el más grande del planeta Tierra, lugar donde se han producido hechos espirituales asombrosos protagonizados por mujeres y hombres apartados de la ciudad o del pueblo, alejados del ruido y las cosas mundanas, así, en soledad fecunda, a veces incomprendida, a veces perseguida, a veces maltratada por los poderosos, los fariseos de todos los tiempos y lugares, porque el fariseísmo es más que un movimiento político judío de la época de Jesús. …


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Lo estamos viendo desde hace unos meses, exactamente desde que un coronavirus bajo sospecha de intervención humana se hizo protagonista en este mundo sofisticado del siglo XXI. La actividad de científicos y expertos tecnólogos queda bajo el paraguas oscuro de los políticos y los intereses corporativos.

La situación no es nueva. Al acabar la segunda guerra mundial ciencia y tecnología pasan a ser centro de atención. Se produce una transformación en el quehacer científico, hasta la fecha un trabajo en manos de ´locos` y ´soñadores` según el imaginario popular. El científico era un señor –pocas veces señora- que trabajaba en su laboratorio, lejos del ruido mediático y de miradas curiosas. Sus descubrimientos no pasaban de encabezar algún titular de prensa y poco más. A partir de los años 50 del siglo XX las cosas cambian. La guerra dejó huellas y cicatrices en todos los ámbitos sociales. La sociedad, al menos la occidental, se reconstruye con rapidez y la investigación científica no es ajena a esa realidad. Entonces las injerencias políticas en la agenda científica, iniciadas durante el conflicto bélico, se incrementan. Ya no hace ciencia el más sabio sino el mejor relacionado con las administraciones públicas. La ciencia deviene en una cuestión de Estado. Queda despojada de todo misterio y de todo humanismo. Y así, aquellos países con mayor capacidad económica, léase USA y en mucho menor grado Inglaterra, Alemania, Francia y la Unión Soviética, moldean el por qué, el cómo, el qué, el para qué y el cuándo del quehacer científico. Los científicos notables son tratados casi como estrellas de cine, y los descubrimientos más importantes empiezan a ocupar un espacio considerable en los medios de comunicación hasta el punto de tomar cuerpo una nueva especialidad en la prensa: “periodista científico”. …

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Youssef Nava

Transforma tu cuerpo entero en visión, hazte mirada. (Rûmi) | Email: jlnava.spain@gmail.com

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