
Seis microcuentos acerca de Antofagasta.
A manera de confesión pública. Diré que soy de esos escritores eternamente emergentes que cada año participa en el concurso de microcuentos: “Antofagasta en cien palabras”. Nunca he ganado nada. Pero pienso que seria una señal reveladora obtener algún premio en algún concurso acaso para sentirse más seguro con el ejercicio de este oficio tan singular como puede ser la escritura y en cierta medida me animaría a publicar mi primer libro. Aun así mientras este reconocimiento externo y público no llega y al menos como desahogo expresivo les presento estos seis microcuentos acerca de la desértica y costera ciudad de Antofagasta de Chile.
(Espero que les guste y que me de un aplauso. :D )
…
I.
Chelonia Mydas
Kaira miró con sus ojos color miel aquel mar que le gustaba tanto, y me dijo:
-Me acuerdo que cuando era niña había tortugas aquí en la Caleta-
Esa soleada tarde fue la última vez que la vi…
Aveces cuando bajo a la caleta de Antofagasta me acuerdo de ella y Pienso que tal vez algún día volveremos a caminar por la orilla. Y tal vez retornen las pacificas tortugas verdes, -la Chelonia Mydas- a acompañarnos con su sabia dignidad y que la preocupante condición de especie en extinción, sólo fue un mal sueño.
II.
-Porqué me escribes esto? No sabes que mi marido puede malinterpretar los mensajes-…Esto fue lo último que me escribió por whatsapp.
-Sí escribí algo que no correspondía fue porque estaba sentido y curado- Al saber que ella no vendría a la fiesta de fin de año de la pega, Sabiendo que su marido le revisaba el celular.
Aquel caluroso Verano caminé dolido por las calles de Antofagasta. Mi orgullo y mi amor prohibido por mi Princesita de Santa Cruz, se agitaban en mi pecho. Acaso hubiese preferido recibir una patada de Bruce Lee o un gancho de Silvestre Stalone. Antes que ella me hubiese bloqueado del Whatsapp.
III.
Sin dios ni ley
Había venido de esos pueblos selváticos donde sobrevive el más violento.Y ofrecía sus Servicios de Sicario en los bajos Fondos de Antofagasta.
Todo eso hasta que un día se encontró con un joven parcero de su tierra. quien le habló de Dios con tanta inspiración. Que el Negro matarife irrumpió en llanto como un niño y cambio su torcido camino desde aquel encuentro.
Ahora por estos días, a pleno sol, el ex negro matarife, el joven pastor y algunos otros. Construyen un iglesia en el corazón de uno de los 44 campamentos que hay en la Perla del Norte.
IV.
Juan Lopez
Hacia un buen frío esa media noche del solsticio de invierno en la llanura de Chajnantor ubicada a más de cinco mil metros sobre el nivel del mar.
El joven astrónomo Juan López. Desde la cabina de control se dirigió a sus socios:
- “Mi padre me decía que su abuelo; don Juan López había sido explorador y había descubierto la bahía de Antofagasta.
Yo esta noche, después de muchos años de profesión. Dirijo estas 66 antenas del radio telescopio más avanzado del mundo, el ALMA, Apuntándolas al corazón de nuestra Vía Láctea. para explorar y descubrir también los vastos Horizontes del Kosmos”.
V.
Un País de Poetas.
“Antofagasta es una ciudad.
Donde altas colinas resecas de piedra color siena
parecen comprimir la ciudad.
Empujar cada avenida, casa y cada torre
a la salada bahía donde se proyecta
el infinito, fresco y azul océano Pacífico”.
…
( Miró lo que había escrito y precisamente no era un cuento. Se sintió molesto y como era un viejo cascarrabias refunfuñó:
-¿Porqué organizan un concurso de cuentos? acaso no saben que nuestro Chile, -el lugar donde termina la tierra-, ES UN PAÍS DE POETAS! ).
VI.
La casa con la puerta soldada.
Al acercarme a la puerta de la casa. Me di cuenta que tenía pinches de soldadura. -Es decir era una casa con la puerta soldada-.
Mientras allá arriba en las colinas de Antofagasta se levantan verdaderas favelas. Campamentos de casuchas levantadas por inmigrantes y Jóvenes madres sueñan mientras llevan a sus bebes en brazos, con una casa de verdad.
Esta casa ni siquiera tiene un letrero de arrendamiento ó ventas, al menos para que alguien pudiese comprarla y poder realizar el propósito para el cuál fue construida. Pienso en el despropósito de la condición de la casa, donde sólo habitan fantasmas.
