Libro a la gorra

La segunda edición de Punto Rosalía es un «libro a la gorra». El propósito de este posteo es hablar un poco sobre este concepto.

Lo primero a aclarar es que se trata de un concepto propio. Si existe ese concepto en otro lado, yo nunca leí sobre él. Si existen libros a la gorra, yo nunca vi uno (al menos, no con el formato que estoy usando para Punto Rosalía). Por lo tanto, se trata de una idea con la que trato por primera vez.

Mi «libro a la gorra» se inspira en los artistas que ofrecen una muestra de su arte utilizando este procedimiento para obtener una recompensa voluntaria por parte del público. Por supuesto, el procedimiento no tiene más remedio que adaptarse al formato del libro y la lectura. También se inspira en el crowdfunding (en español, financiamiento colectivo), una moderna herramienta en línea por medio de la cual las personas, inclusive desconocidas, participan colaborativamente de la financiación de un proyecto, por las más diversas razones.

El dinero recaudado se destina a financiar el desarrollo de la obra. En particular, esta edición y ediciones posteriores.

Al momento de recibir los «libros a la gorra» de la imprenta, el financiamiento entero corre por mi cuenta. Todos los ejemplares son liberados por mí de una u otra manera. Lo hago porque creo en la obra. Y también, quizás, porque estoy equivocado y no puedo verlo.

Son los lectores quienes le asignan un valor a la obra y, si lo desean (de manera absolutamente opcional y voluntaria), contribuyen a su financiamiento. ¿Cómo lo hacen? De alguna de las siguientes maneras:

  • En efectivo, cuando me ven o a través de un conocido en común.
  • Medios bancarios, por medio de un alias bancario.
  • Tarjeta de crédito y otros medios de pago, cuyos detalles invito a conocer en mi Web, jmguerrera.com.ar/contribuir

Todas esta información está incluida en el «libro a la gorra», al comienzo y al final.

Por otro lado, un «libro a la gorra» facilita la circulación de los libros, buscando eludir los obstáculos que presentan la distribución, el marketing y la venta. Lo mejor que puede hacerse con él es hacerlo circular.

Desde una perspectiva menos concreta, un «libro a la gorra» es un libro inusual. Sin precio, es decir, sin dueño. Libre. Y por lo tanto un poco orgulloso, arrojado y soñador. Sí, claro que le teme a la cruda realidad, pero está decidido a enfrentarla.

¿Funciona un «libro a la gorra»? No tengo la menor idea. Son los lectores quienes tienen la última palabra.