Mano a mano con «El Tinto» Sosa

Para Gonza, que se jacta de no tener ideales ni creer en milagros y sin embargo es hincha de Newell’s.

Es lunes por la mañana y el año 2030 recién está comenzando. «El Tinto» Sosa, a punto de cumplir 24 años, ya es señalado de manera unánime como el mejor jugador del planeta, digno sucesor de Lionel Messi y, mucho más atrás en el tiempo, de Diego Maradona. Algunos, inclusive, ya se animan a calificarlo como el nuevo «mejor jugador de todos los tiempos».

Carga sobre sus espaldas la responsabilidad de ganar el próximo Mundial, a disputarse durante los meses de junio y julio de este año, en el cual Argentina jugará una vez más de local (luego de más de cincuenta años) e intentará repetir el campeonato obtenido en Rusia 2018.

Descollante número 10 de la Selección Argentina en la cancha, es su comportamiento fuera de ella lo que lo ha convertido en un personaje aún más sorprendente. No solo porque, según sus reiteradas declaraciones, jugará únicamente para Newell’s, sino porque además ha decidido utilizar su peso futbolístico para involucrarse en las cuestiones directivas del club y de la AFA.

Pocos pueden entender por qué «El Tinto» rechaza, año tras año, las ultra-millonarias ofertas de los clubes de Europa que lo quieren en sus planteles. En cambio, elige continuar jugando en Newell’s, el club de sus amores, del cual es socio desde el día que nació, cuando su padre decidió inscribirlo siguiendo una larga tradición familiar de fanatismo por los colores rojo y negro.

Es sobre estos temas que charlaremos con «El Tinto», en una mesa del comedor del club Newell’s Old Boys, en Rosario.

¿Por qué insistís en rechazar las ofertas millonarias que te llegan desde el exterior?

Bueno, la verdad es que yo no insisto en rechazarlas, sino que ellos insisten en hacerlas, aun cuando ya declaré públicamente que jamás jugaré en otro club que no sea Newell’s.

¿Y a qué se debe esa decisión?

Es muy simple. Soy hincha de Newell’s, entonces juego para Newell’s. ¿Por qué jugaría para otro equipo cuando tengo la oportunidad de hacerlo para el mío? ¿Por qué renunciaría a gritar los goles de mi club, junto a otros compañeros que sienten lo mismo por nuestros colores? ¿Por qué elegiría, en cambio, gritar los goles de un equipo extraño, junto a públicos extraños, que posiblemente hablen idiomas extraños?

Bueno, el dinero podría ser una buena razón. Podrías ganar hasta treinta veces más jugando para un equipo del exterior.

Es cierto, pero no me parece una buena razón. El dinero nunca puede ser una buena razón para el que puede elegir. Jugar para otro equipo por dinero es como alentar a otro equipo por dinero. ¿Vos lo harías? La diferencia es que, por alguna razón que no llego a comprender, lo primero está aceptado y lo segundo no, aunque en esencia sea lo mismo.

Por otro lado, mi contrato con Newell’s es muy bueno. Si gano un millón por año, ¿me podés explicar para qué quiero treinta?

Bueno, quizás la razón podría ser profesional, la posibilidad de jugar con los mejores y contra los mejores…

No me parece que sea tan así. El fútbol argentino tiene un altísimo nivel y con un buen desempeño, como el que tenemos en Newell’s, uno puede jugar todos los años contra los mejores equipos de Sudamérica, incluidos los equipos brasileños. Y jugando con la Selección Argentina también es posible lograr un estado de competencia de primer nivel.

Además, seamos claros: los torneos de Europa no están llenos de grandes jugadores. Eso solo ocurre en los grandes equipos de cada país, que con suerte son tres o cuatro, mientras que el resto tiene un nivel bastante bajo. Te digo que me gustaría ver a esos equipos, que no son grandes (¡y a los grandes también!) jugando contra los ásperos equipos de nuestra B Nacional, como River, Central o Belgrano.

Y qué me decís del desafío de hacer historia en los grandes equipos europeos.

Sinceramente, prefiero hacer historia en Newell’s y en Argentina, lo cual te aseguro que es un desafío muchísimo más grande y más satisfactorio. ¿Quién va a negarme que la meta de lograr un Newell’s campeón del mundo es mucho mayor que la meta de hacerlo con el Real Madrid? No hay punto de comparación. Con el Real Madrid todo resulta más accesible; con Newell’s, te quiero ver.

El concepto de que Europa es el centro del fútbol está equivocado. Tenemos que dejar de mirar a Europa. Nosotros, Argentina, Brasil y Uruguay, podemos ser el centro del fútbol. Tenemos que asumirlo, aceptarlo y actuar en consecuencia. No necesitamos copiar ni aspirar a algo más que no sea lo nuestro, con la historia que tenemos.

¿Cómo vivís el hecho de que tu filosofía de pertenencia al club haya inspirado a otros a hacer lo mismo? ¿Te das cuenta de que estás generando una revolución?

No sé si lo llamaría una revolución. Es mucho más simple: como soy de Newell’s, juego en Newell’s. Si seguir esa idea es generar una revolución quiere decir que estamos en el horno. Y sí, estamos en el horno. Pero también hay una luz al final del túnel, porque más allá de mí, como decís, hay otros jugadores que están eligiendo hacer lo mismo y eso es muy esperanzador para los años que vienen, porque marca un camino y un ejemplo para todos los pibes que están comenzando.

¿Sos consciente de que esta movida está elevando el nivel del fútbol argentino, sus ingresos y, como consecuencia, el ingreso de los jugadores?

Sí, soy consciente y me parece muy bueno que así sea, aunque te repito: no miremos solamente la cuestión del dinero. Hay algo que se llama hambre de gloria y te puedo asegurar que es mucho más satisfactorio que el dinero.

También te has vuelto noticia por involucrarte en las cuestiones directivas de Newell’s. ¿En qué cuestiones te has involucrado y por qué decidiste hacerlo?

Me gustaría aclarar que es algo que decidimos hacer junto a todos mis compañeros, aunque por una cuestión de impacto mediático, yo soy el que pone la cara.

Decidimos hacerlo porque había cosas que se estaban haciendo mal y nosotros tenemos el poder de contribuir a que eso cambie. ¿Qué clase de jugadores seríamos si, luego de cobrar contratos millonarios, miráramos para otro lado sobre los desmanejos del club? Creemos que como jugadores tenemos un rol muy importante para influir positivamente sobre el club y, por lo tanto, tenemos la responsabilidad de hacerlo.

Solo nos involucramos en cuestiones generales, que esperamos que nos trasciendan, o de gran importancia, como casos de corrupción o violencia. Por ejemplo, hemos impulsado la implementación de una serie de ocho puntos sobre transparencia en el manejo de fondos, resultado de un trabajo de consultoría financiado por nosotros. También, como es de público conocimiento, hemos apoyado las denuncias penales contra dirigentes involucrados en casos de corrupción. Por supuesto, nosotros no somos dirigentes y no podemos dedicarnos todo el día a estas cuestiones, pero nuestras posiciones han adquirido un importante valor simbólico y también se han convertido en una referencia para los hinchas, que muchas veces carecen de información suficiente sobre lo que pasa dentro del club.

¿Lo mismo están haciendo en la AFA?

Sí. Es exactamente lo mismo, pero a nivel nacional. Luego de la experiencia positiva en Newell’s, les propuse a mis compañeros de la Selección hacer algo similar y aceptaron de inmediato. Y lo que más contento me puso fue el entusiasmo de los que juegan afuera, que evidentemente estaban buscando una forma de contribuir con el fútbol local desde su lugar en el exterior.

¿Algo más que quieras agregar a la entrevista?

Sí, me gustaría volver sobre lo que hablamos al principio y reflexionar un poco al respecto, saliendo un poco de la forma más usual de pensar hoy en día. ¿Qué más puede pedir un verdadero hincha de fútbol que jugar para su equipo, compartir ese sueño junto a otros como él, gritar goles y ganar torneos junto a ellos, y hacer todo eso mismo también con la Selección? Nada. La verdad es que no entiendo todo lo demás…

«El Tinto» se despide sonriente, mientras ofrece su mano firme y serena. Se levanta y se va caminando, sin prisa, entre la gente que lo idolatra y lo saluda mansamente, sin necesidad de desbordes, pues sabe que el día de mañana y todos los siguientes lo podrá encontrar en algún rincón de las renovadas instalaciones del club.

Llega a la puerta y saluda sentidamente a un hombre mayor, que no sabemos quién es pero le dice «pibe». Se queda charlando unos minutos animadamente antes de continuar. Sale del comedor y lo vemos alejarse por el patio central, hacia la calle, pues debe llegar a tiempo a su casa ubicada en el centro de Rosario, donde su familia lo espera para comer unos buenos ravioles a la bolognesa, que su madre ha estado preparando durante toda la mañana.

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