Son unos pelotudos, muchachos (un diagnóstico sobre el problema de la Inseguridad)

En memoria de Mariano Ianetta, compañero y vecino, asesinado en 2009 por delincuentes que entraron a robar a su casa. Al final del artículo, como anexos, re-publico información sobre su caso y no dejo de preguntarme: ¿qué cambió luego de siete años? ¿por qué?

He asistido a más de una docena de reuniones vecinales auto-convocadas por el “problema de la Inseguridad”, el combo que incluye robos, violencia e impunidad. Casi todas las reuniones ocurrieron en San Martín, partido representativo del conurbano bonaerense (uno de los epicentros del problema). La última reunión a la que asistí fue hace unos días en Mar Azul, pequeño y apacible pueblo sobre la costa bonaerense, cerca de Villa Gesell, luego de que los robos se duplicaran en un año (de 2015 a 2016) y ocurriese el primer robo violento de su historia.

Durante decenas de horas escuché a vecinos de todo tipo, abogados, policías, comisarios, secretarios de seguridad, políticos (Intendentes incluidos). Y durante horas intercambié ideas e impresiones con ellos.

Con el correr del tiempo, comencé a darme cuenta de que todas las reuniones eran –al estilo borgiano- esencialmente la misma reunión. Un eterno retorno al mismo punto.

De manera desordenada los vecinos expresaban sus broncas, sus miedos, sus ideas, su desprotección. La entendible falta de organización vecinal se traducía en un discurso totalmente incoherente: para algunos el problema estaba en la prevención policial, para otros en la investigación policial, para otros en la lógica del proceso judicial, para otros en el sistema judicial, para otros en la política; cada vecino, con suerte a su turno, expresaba su opinión (casi siempre diferente a la de otros vecinos). Para redondear el desorden, los vecinos de cada reunión eran en buena parte diferentes a los de las anteriores.

En cada una de las reuniones, las autoridades escuchaban con destacable paciencia. A la hora de exponer, primero remarcaban el innegable hecho de que la problemática era general (y por lo tanto, en algún punto, los excedía). Y luego, de manera enumerativa, las autoridades hacían un repaso de todas las acciones que estaban desarrollando: cámaras, patrulleros, policías. Nunca resultados (ya que no los había), nunca estadísticas, nunca un diagnóstico preciso. Como ocurría con los vecinos, una buena parte de las autoridades de cada reunión eran diferentes, lo que facilitaba la experiencia del eterno retorno.

Las reuniones terminaban siempre igual: nada cambiaba. Y esa igualdad se traducía días después en nuevos hechos de violencia, que generaban nuevas reuniones vecinales, en las que todo volvía a recomenzar. Esta experiencia me llevo a sacar, por lo menos, tres conclusiones.

Mis tres conclusiones

La primera de las conclusiones es que las “reuniones vecinales con las autoridades” son tan inútiles como inevitables. Los vecinos, abandonados y desesperados, no encuentran otra alternativa civilizada que juntarse para expresar su malestar a las autoridades, aunque de poco sirva (ya que la Inseguridad, luego miles de reuniones vecinales en la Provincia, sigue empeorando); en mi opinión, la mayoría de las reuniones debería ser “sin las autoridades”, pero esa es otra historia. Por su parte, las autoridades no tienen otra alternativa que ir a escuchar las quejas de los vecinos y enumerar todo lo que están haciendo. De esa forma, todo se convierte en una gran actuación que no conduce a nada, pero que los actores involucrados tampoco pueden evitar. Si alguna utilidad tienen las “reuniones vecinales con las autoridades” son más psicológicas/sociales que prácticas: la buena práctica de estrechar lazos con los vecinos, el alivio de la descarga emocional, la resistencia a la idea de que nuestra calidad de vida seguirá deteriorándose. Mi crítica a este tipo de reuniones no es una invitación a dejar de asistir, sino todo lo contario: es necesario que nos esforcemos más, tanto en el campo de la comprensión como en el campo de la acción. En esa línea de pensamiento es que pronto escribiré un nuevo artículo sobre qué otras cosas podríamos hacer los vecinos.

La segunda de las conclusiones es que el problema de la Inseguridad es sistémico (me parece una excelente idea llamarlo “Sistema de la Inseguridad”). Se trata de un complejo entramado de delincuentes, policías, jueces y políticos (en rigor, todos delincuentes) que tiene su columna vertebral a nivel provincial y/o nacional. Vecinos, policías, comisarios, secretarios de seguridad, políticos e intendentes, a nivel de un partido como San Martín, probablemente no puedan resolverlo, por diferentes razones: el problema los sobrepasa, el problema no les importa o son parte del problema (es decir, son engranajes del Sistema de la Inseguridad). Esto no significa que estos actores no pueden hacer nada y, de hecho, es imprescindible que lo hagan, pero me parece un punto de partida importante entender dónde se localiza el corazón del problema. ¿Sabían que Argentina tiene una de las mayores cantidad de policías per cápita del mundo (1)? ¿Cómo es posible que cuantos más policías tenemos peor se vuelve la situación? Mayor cantidad de policías es, aun hoy, la promesa más realizada (y hasta más cumplida) por los políticos.

La tercera de las conclusiones es que uno de los puntos más visibles del Sistema de la Inseguridad pasa demasiado desapercibido: los delincuentes (muchas veces violentos) son conocidos, reincidentes y están libres. Si hay algo que me impactó de todas las reuniones vecinales a las que fui es que los vecinos, los policías y las autoridades políticas conocían detalladamente a muchos delincuentes (nombre, apellido, dirección) pero eso no impedía que éstos gozaran de una sorprendente impunidad, probablemente gracias a la complicidad de los actores del Sistema de la Inseguridad (que quizás eran los mismos que se reunían con los vecinos). Pero atención: esto no debe conducirnos a la conclusión de que tenemos un sistema bienintencionado que funciona muy mal, sino a la comprensión de que estamos frente a un sistema malintencionado (el Sistema de la Inseguridad) que funciona muy bien.

Ahora necesito hacer un paréntesis, para hacer algunas aclaraciones. El problema más grande no son los delincuentes libres (que son sólo la punta del iceberg), sino el Sistema de la Inseguridad. No quiero mano dura, ni gatillo fácil ni abuso de los delincuentes, sino simplemente la aplicación de la ley. Lo mismo para los delincuentes de cuello blanco. Y también quiero intensas políticas de inclusión y educación, que son parte fundamental de la solución de fondo. Todo al mismo tiempo, porque una cosa no quita la otra. Si bien no soy un especialista sobre el llamado “garantismo” (2,3,4,5), parecería que sus bienintencionados principios son sistemáticamente abusados por los cómplices del Sistema de la Inseguridad para proveer impunidad y encubrimiento.

Para finalizar, necesito seguir remarcando el absurdo que encierra la tercera conclusión, ya que ese absurdo es el disparador necesario para forzar nuestra capacidad de comprensión y, posteriormente, nuestra capacidad de definir un accionar más inteligente y efectivo. Para ello, les propongo que imaginemos la siguiente situación de ficción. Se trata de un diálogo con una sociedad relativamente normal, razonable y exitosa: elijo Alemania, pero podemos elegir cualquier otra.

- Señor Alemania, tenemos un gran problema: la Inseguridad. Por favor, lea mis tres conclusiones, especialmente la tercera.

- Disculpe Señor Guerrera, ¿usted me está diciendo que todos, incluyendo las autoridades políticas y la policía, saben quiénes son los delincuentes… sus nombres, sus apellidos, dónde viven… y aún así estas personas continúan libres y reincidiendo?

- Sí, eso mismo le estoy diciendo Señor Alemania.

- Ustedes son unos pelotudos, muchachos.

Referencias

(1) El mapa del día: los países con más cantidad de policías http://www.infobae.com/2014/10/19/1602698-el-mapa-del-dia-los-paises-mas-cantidad-policias

(2) Garantismo http://www.cecies.org/articulo.asp?id=218

(3) Las razones del garantismo http://www.lanacion.com.ar/1667627-las-razones-del-garantismo

(4) Qué es el garantismo http://www.miguelcarbonell.com/docencia/Qu_es_el_garantismo_Una_nota_muy_breve_printer.shtml

(5) Garantismo no es sinónimo de abolicionismo http://www.diariojudicial.com/nota/32753

Anexo 1: Qué pasó con Mariano Ianetta (2009)

Mariano, de 26 años fue asesinado de cinco balazos y su papá resultó herido por dos asaltantes que ingresaron a su casa de la localidad de San Andrés en plena madrugada. Tras el ataque, se llevaron el auto del chico, que horas más tarde apareció cerca de la villa Las Ranas, en el partido de San Martín.

La pesadilla se desató en medio de la noche en la casa de la familia Ianetta, ubicada en Sáenz Peña al 2900. Mariano, el mayor de los dos hijos del matrimonio, llegó alrededor de las 3.30 en su auto, pero no entró a su casa solo. Dos ladrones que, se investiga si lo sorprendieron en la puerta o lo habían secuestrado momentos antes, ingresaron y despertaron a sus padres y a su hermana, de 20 años.

Lo que vino después, lo relata un vecino: “Se escucharon entre cinco y seis disparos. Después me llamó por teléfono la esposa del hombre y fui para la casa, donde me encontré a los dos tirados en el piso”. Mariano, un joven deportista dedicado a la natación, había recibido cinco tiros: dos en el pecho y tres en las piernas. Sergio, su papá, conocido en la zona porque tiene una inmobiliaria, tenía un impacto en el abdomen.

Cuando los policías llegaron al lugar, Mariano ya estaba muerto y los ladrones habían escapado a bordo de su Renault Clio. Sergio Ianetta fue trasladado a la Cooperativa Médica de San Martín, donde fue intervenido de urgencia y esta mañana se encontraba internado en terapia intensiva.

Horas después del fatal episodio, personal de la comisaría 8ª encontró el auto en el que huyeron los asaltantes cerca de la Villa La Rana y buscaban allí pistas para dar con los delincuentes. Interviene en el caso el fiscal de instrucción número 1 de San Martín, Héctor Scebba.

Fuente: https://www.facebook.com/group.php?gid=261449520383&ref=ss#/group.php?gid=261449520383

Anexo 2: “Carta a Mariano” de su amigo Javier Negro (2009)

Ay Mariano, que final raro tuviste. Y justo en la misma semana en la que se fue mi abuela. Fueron muchas cosas juntas, muchas situaciones que nunca viví, imágenes, olores, sentimientos. Pero el pasado ya es eso, pasado. ¿Y que nos queda hoy, que me queda?

El que te hayas ido me dejo muy triste, muy sorprendido, con mucha bronca e impotencia. Pero solo al final, y después de superar cada una de esas cosas, me quedo la tristeza. Estoy triste. Y por las noches me cuesta dormir, me despierto asustado, sueños cosas raras y así hace ya siete días. Pienso y repienso en vos, me pongo mas triste aun, mas aun me cuesta dormir, pero el tanto pensarte me hizo dar cuenta de algo. Tanto pensarte, tanto tenerte presente me sirvió para ver exactamente en como te pienso. Y es ahí que al ver tu imagen, recordar la ultima vez que te vi, la ultima vez que hablamos me di cuenta que no te puedo ver ni recordar sin una sonrisa, sin un gesto amable, sin esa cara de ternura y paz que te carecterizaba. Y eso me hizo entender que ya no tengo que estar triste por tu partida, que tengo que estar feliz por todo lo que me diste. Compañerismo, apoyo, palabras de halago, y mil cosas mas que no son nada mas y nada menos que tu esencia. Hoy te pienso y entiendo tu transformacion. Hoy no estas físicamente pero te transformaste en todo el amor que tenias, toda la paz que dabas, toda la bondad y alegria que transmitias en cada palabra y cada gesto. Hoy siento algo inexplicable, algo que no puedo pero trato de decir con palabras. Te transformaste en todo lo que siempre fuiste y eso queda para siempre en mi corazón y mi vida, y eternamente en mi.

Hoy estoy feliz de haberte conocido, estoy feliz de que hayas pasado por mi vida dejando todo esto por el resto de mi vida. Por eso en este momento te dejo ir para tenerte mas cerca que nunca.

Anexo 3: “Carta abierta” de su madre, Gabriela de Iannetta (2009)

Este es el chico que la desidia de nuestros gobernantes dejó que mataran. A él y muchos más. Y lo peor de todo es que van a seguir muriendo más Marianos. Qué esperan? Sino hacen algo, poco a poco todos los que salimos a estudiar o trabajar todos los días, vamos a ir cayendo. ¿Porqué no construimos un país en serio y pensamos en políticas a largo plazo y dejamos de tirar a la basura proyectos válidos, solo porque lo pensó el contrario o el que estaba antes? Hay mucha gente capacitada y con ideas muy buenas y totalmente realizables y aplicables. Solo es necesario que quienes nos gobiernan tengan la humildad de aceptarlas y dejar que se lleven a cabo y no esperar los laureles y reconocimientos. Y peor aún, el cuanto dinero pueden sacar de eso.

Señores gobernantes Uds. tambien tienen amigos, hijos, familiares, que viven en este hermoso país y que no andan por la calle con custodia como Uds. A cualquiera le puede pasar, nadie está exento. Recién cuando les golpeen la puerta a Uds. van a hacer algo? Dejen de mirar para otro lado.

Muchas veces se dice hay que prenderle fuego a las villas. Pero en las villas hay mucha gente honesta, más que los delicuentes, pero viven atemorizados. NO pueden hablar tienen miedo a las represalias.

Donde están los planes de educación, salud y vivienda que necesita esa gente? Planes reales, que la gente sienta que se lo merece, que no sea un regalo, que tenga un precio y que haya que pagarlo. Hay que devolverles la dignidad. El trabajo dignifica.

Cómo puede ser que una directora decida cerrar el comedor de la escuela porque le trae muchos problemas? Qué hacen los consejeros escolares, el ministro de educación? Sólo hay que cobrar un muy buen sueldo?

Porqué no erradican a los punteros políticos que se quedan con mucho de lo que debería llegar a los realmente necesitados? A quienes son útiles?

Porqué si casi todos sabemos donde y cómo se vende la droga, Uds. no pueden hacer nada?

Tengo miles de preguntas que me llegan a la mente, no sé la respuesta. Lo que siempre hice fue estudiar, trabajar y formar una hermosa familia. Hoy está quebrada en mil pedazos. Tengo que volver a unirlos y seguir.

Le pido a Dios que los ilumine y les haga tomar conciencia que todo el pueblo necesita que cumplan con la tarea que les fue impuesta. En una empresa privada si no se cumple hay que irse y el negocio es propio tengo que cerrar.

Hagan algo y pidan ayuda. Nosotros los ciudadanos vamos a hacer lo necesario para apoyarlos en planes concretos y eficaces. Seguramente siempre habrá algo que ajustar y corregir, pero si estamos todos juntos va a ser más fácil.

Construyamos para el futuro, corrijamos los errores del pasado, pero siempre con la mente hacia adelante.

Gracias.