Proyecto cero: ¿mil y un maneras de organizarse?

Durante mucho tiempo, sin lograrlo, he intentado organizarme, invirtiendo: tiempo y dinero, quizá y sólo quizá, esfuerzo. También la utilización de ciertas aplicaciones, de las cuales en la red se puede encontrar información en la que se afirma sobre sus bondades productivas. En este punto ya estoy pensando que el error está en mi organización e, incluso, en la convicción de la persecución de los objetivos.

Hay un hecho a destacar, la mercadotecnia detrás de las aplicaciones o, algo, que se calla: los problemas existenciales detrás de lo aparentemente productivo o la negación a la problematización de la vida.

Advierto que detrás de cada historia de éxito palpita un pantano de fracaso y miseria. La dimensión que la red oculta: la negación del –infravalorado- drama humano. Paradójicamente la búsqueda de alternativas exitosas emana de la frustración, de la derrota, la angustia, en suma, el fracaso y el deseo de ser exitoso (¿qué significa ser exitoso o quién determina los grados de éxito?).

Por lo tanto, hay una historia no contada. Desde está atmosfera contradictoria, pretendo proyectar el uso de las herramientas digitales concatenadas con las tradicionales: libreta y lápiz.

El punto de partida está a travesado por tres ejes: la Filosofía, la Biblioteca Itinerante y la Fogata Kejtsitani. La Filosofía por la “formación” académica; la Biblioteca, por el fomento a la lectura; y, la Fogata, por la lucha contra el olvido desde la memoria viva.

Comenzaremos a experimentar con las herramientas digitales para la toma de notas, la organización y la difusión, tanto en un nivel colectivo-social como personal. En principio, la idea es hacer una publicación de largo aliento durante cada semana, que a su vez, será fuente para las redes sociales. Vale comentar que lo personal no tiene sentido sin lo colectivo y, que, es precisamente la comunidad el punto de partida.

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