Wiricuta
Parecía un día similar a otros sacado del corriente minutario, semejante así mismo y acuñado como los tantos otros; la aberración de los que mutilan y violan profanando Wiricuta, lo alcanzaban a eximir.
Todo lo demás, cada objeto en el lugar que le corresponde: la maceta, a contra esquina de la puerta; el retrato del Che, en el punto medio de la pared frontal; El Lobo Estepario, a la espera de tu mirada junto a la Tregua de Benedetti. El aire conserva el indescriptible aroma a tu naturaleza y el imprescindible estigma del café.
Cuánta calma.
Abro los ojos.
Respiro hondo:
hasta los límites de la asfixia.
Bastiones de madera.
Polillas las aspiraciones.
Ojos secos, boca y grietas.
Todo paso firme y hondo.
Ganas de volverme a tu vientre
y jamás desandar lo andado.
Los sentidos, sin embargo, seconstriñany acomodaban en un turbio torbellino irrevocable. Las palabras ahogadas y las miradas vacías, chispazos resecos ante la obscuridad. El ser deviniendo en rabia y el orgullo henchido en castillo.
Que bien que te ves:desgarrándomeal silencio. Calla, deja descender al fuego que corre entre palma y palma…
Originally published at extranjerojn.wordpress.com on April 28, 2016.