Las excusas nunca se acabarán, por eso te animo a vivir sin ellas.

Las excusas nunca se acabarán, por eso te animo a vivir sin ellas, antes que ellas acaben contigo.

En una ocasión alguien me dijo lo mismo, y me daba miedo porque pareciera que la excusa es una mentira que salva, pero realmente te ata aún más. Decidí decir la verdad si me atrasaba, en lugar de inventar o culpar al chofer del autobús, mencionaba la verdad: me quedé dormido. Si tuve o tengo un atraso con una entrega, procuro avisar antes en caso de que sea algo previsible, o me disculpo, pero procuro vivir cada vez con menos excusas.

Eso de que no tienes lo que necesitas, no siempre es verdad. No uses como excusa tu situación económica, o una relación del pasado que te lastimó, mucho menos un error que ya fue perdonado. Libérate de las excusas y empieza a vivir, no a justificar.

Johan Abreu