A veces nos sorprendemos porque creíamos conocer a alguien y en realidad no nos conocemos ni a nosotros mismos. Es tan distinto lo que buscas, lo que quieres, lo que sientes y lo que te apetece, que no sabes cómo obedecerte ni en qué parte de ti confiar. Por eso yo, que no se vivir, hago cuanto puedo por ser feliz y que me ayuden a serlo. No es ninguna sorpresa que soy impredecible. Si no siento la plenitud saldré en su busca sin mirar dónde esté y si alguien me retiene.

Es lo bueno de entender que la gente no entiende la libertad y es lo bueno de que la libertad te importe más que la gente.