Feliz día

Carta de no amor

Querida,
Te escribo estas palabras con el único fin de que seas consciente de mi completa inutilidad. ¿Ves que fecha es hoy, no? Faltan sólo un par de días para el día que, por más ordinario que diga que es, siempre va a tener una carga de significado en una relación como esta. Se acerca el día de San Valentín, el del amor y la amistad.
¿Por qué mi inutilidad? Porque, modestia aparte, la verdad soy bueno en muchas cosas y no necesito convencerte de ello. Tengo tantas faltas como virtudes y hasta más inclusive. Nunca fui un tipo adinerado, no soy el mas grande ni el mas fuerte ni el mas rápido ni el mas lento ni el mas débil ni el mas pequeño. Siempre fui yo, yo y nada más. Un par de cualidades tengo, ¿cuántos conociste que te hayan cocinado mejor que yo? ¿Que te hayan llevado a mejores lugares? (no por el precio o el lujo, mejores para nosotros. Quizás para otro era sólo un banco de plaza, pero vos y yo supimos verlo como mucho más). Lo mismo aplica para los regalos, para la palabra exacta en el momento justo...
Se acerca el día de san valentín, y este año yo no puedo pagar un ramo de rosas rojas, o unos bombones, un oso que cante tu nombre ni un mariachi que te cante una serenata. Dios sabe que amaría darte todo eso y más, todo tipo de muestra banal de cariño impuesta que, me represente o no, dirá que te quiero aunque sea con las palabras de otro. Me duele en el alma no poder darte nada de esto, esas cosas que dirás que no querés pero te encantaría tener porque siempre fuiste así, una niña en el fondo y en la superficie también, eso es lo que más adoro de vos.
Incluso si hiciera toda esa parafernalia y llegara hasta tu puerta con flores y mi corazón estampado en una tarjeta, ¿qué cambiaría? Todo el dinero que no tengo, ¿cambiaría lo que sentís por mí, o mejor dicho lo que no sentís? ¿Compraría tu amor? Yo creo que no, que mi momento pasó. Que nuestro momento pasó, bello y corto como una estrella fugaz entre tantas otras en la infinidad del universo. Tan insignificante en el global pero sin embargo tan relevante en la vida que más conozco, que es la mía.
Por eso aquí planteo mi inutilidad, porque pobre o rico, cerca o lejos, nada de lo que haga, jamás será suficiente. Porque podré hacer todo en mi vida menos la única cosa que realmente deseo: lograr que me quieras como yo a vos, aunque sea por una vez.
Es verdad que tengo millones de faltas y contadas virtudes. Pero la única cosa que sé hacer mejor que nadie, es amarte con toda mi alma y mi corazón. Y eso, querida, es inútil.
Feliz día.